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Un funeral para las 54 personas sin hogar fallecidas en el último año en Barcelona

La entidades que acompañan a las personas “sin techo” tienen un recuerdo para las que han muerto en los pasados doce meses, tenían una media de 56 años, cuando la esperanza de vida en la ciudad es de 82 años

La entidades que acompañan a las personas “sin techo” tienen un recuerdo para las que han muerto en los pasados doce meses, tenían una media de 56 años, cuando la esperanza de vida en la ciudad es de 82 años

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Un año más, coincidiendo con la celebración de Todos los Santos, fecha en las que muchas culturas recuerdan a sus muertos, las entidades que en Barcelona acompañan a las personas sin hogar, harán una ceremonia en la plaza de la Catedral para recordar a los que se fueron este último año. Esta tarde a las seis llenarán la plaza con los nombres de las 54 personas sin hogar que han fallecido en los últimos doce meses.

Trece vivían en la calle, como Archana, tenía 45 años y fue víctima de violencia. Otros 25 fallecieron en un centro hospitalario o de convalecencia. Y el resto había conseguido dejar la calle y tener un hogar. Los más jóvenes se llamaban Bambo, Krysztof y Mihai y sólo tenían 31 años. Y el más mayor era Severo. Llegó a los 84 años. Pero la fundación Arrels quiso incidir ayer en que de media tenían 56 años, 26 menos que lo que se espera que vivan los barceloneses, que cuentan con una esperanza de vida de 82 años. «Vivir en la calle acorta los años de vida», denuncia Arrels.

Desde 2016, cuentan que 206 personas que vivían o habían vivido en la calle han fallecido en Barcelona. «¿Se habrán sentido acompañadas? ¿Se podría haber hecho algo más? ¿Qué hay que hacer para que no se vuelva a repetir?», se preguntan las entidades y lo servicios que atienden a los sin techo. Entidades sociales como Arrels, Càritas, el hospital de campaña de la parroquia de Santa Anna, Santa Lluïsa Marillac o Barcelona Actua y otros doce servicios y entidades que acompañan a las personas sin hogar y desde hace años se preocupan por hacer un recuento y denunciar los riesgos y la invisibilidad que sufren recordarán los nombres de quienes les han dejado este último año. Frente a la Catedral de Barcelona leerán un manifiesto donde reivindicarán «decisiones políticas que piensen en las personas, más recursos específicos y más inversión en prevención para que nadie tenga que perder su casa y evitar muertes prematuras».

El manifesto recuerda que en Barcelona, 1.200 personas viven en la calle y están expuestas a muchos riesgos, frío, calor, violencia y soledad. Guillermo, una de estas personas que ha logrado dejar la calle lo resume así: «la calle es el mundo de la violencia y del abuso. Y el que está dentro es un gladiador». Como Salvador, que ahora enseña a los estudiantes cómo se vive en la calle. «Necesito que sepan qué pasa con las personas a las que la sociedad lleva a extremos tan negros y hondos», dice.

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«En la calle, cada día es una lucha para que no te maten, donde te acompañan tus recuerdos»

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Miquel es dibujante. Ilustraba muchos cómics de género para publicaciones británicas hasta que un día se le quemó el piso, la demanda de dibujos empezó a bajar y acabó en la calle. Allí vivió quince años. Cuenta que en la calle, todo el día es una lucha para que no te maten, donde te acompañan los recuerdos. También dice que la calle no se aguanta sin alcohol. Con 70 años, ha dejado la calle. Historias como la suya podrán escucharse en el maratón de espectáculos y música «Intempèrie», el 23 de noviembre.