Unidad ante las «coacciones» del TSJC

Consellers y diputados de JxSí, Catalunya Sí Que Es Pot y la CUP se unen para apoyar a los miembros de la Mesa del Parlament encausados por permitir una votación independentista

En la imagen, conseller y diputados de los partidos soberanistas, durante el acto de ayer celebrado delante del Parlament
En la imagen, conseller y diputados de los partidos soberanistas, durante el acto de ayer celebrado delante del Parlament

El independentismo es invencible al desaliento e intentará volver a demostrar una exhibición de fuerza el lunes ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), donde declararán la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y otros cuatro miembros de la Mesa, como investigados por permitir la votación de la resolución del referéndum unilateral de independencia.

El independentismo es invencible al desaliento e intentará volver a demostrar una exhibición de fuerza el lunes ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), donde declararán la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y otros cuatro miembros de la Mesa, como investigados por permitir la votación de la resolución del referéndum unilateral de independencia. Como preámbulo, algunos consellers de la Generalitat de Cataluña, junto a diputados de Junts pel Sí, Catalunya Sí Que Es Pot y la CUP se unieron ayer en un acto para apoyar a los encausados y pedir que se archive la causa contra ellos y enardecer al independentismo para la movilización que han preparado las entidades a las puertas del TSJC.

En este sentido, el portavoz de Junts pel Sí, Jordi Turull, recurrió a una retórica contundente y erigió a los magistrados del tribunal en cómplices de un «ataque a la democracia» por «prestarse al juego» del Gobierno y del Tribunal Constitucional y abrir esta causa contra los miembros de la Mesa de la cámara catalana. Turull consideró que suponen un «ataque al valor más sagrado del parlamentarismo, que es la inviolabilidad de los diputados», y añadió que estas actuaciones del TSJC son una «injerencia y coacciones» contra el libre ejercicio de los diputados». «Ningún tribunal nos dirá de qué podemos hablar y tratar, y menos si son cuestiones que hacen que estemos en el Parlament, como el proceso independentista», desafió el diputado de la coalición separatista.

Por su parte, el diputado de la CUP, Albert Botran, diagnosticó que el gobierno español está usando este cerco judicial como estrategia para insuflar «miedo y división» en el independentismo, y por ello pidió «firmeza» a Forcadell y los otros cuatro miembros de la Mesa –Lluís Corominas, Anna Simó y Ramona Barrufet (Junts pel Sí) y Joan Josep Nuet (Catalunya Sí Que Es Pot)– para «seguir defendiendo su derecho a la libertad de expresión». En cualquier caso, el cupero incidió en que ante un «lenguaje de querellas y tribunales» que proyecta el Estado, los separatistas deben emplear el «lenguaje de la unidad y determinación democrática para hacer el referéndum».

En la misma línea, el líder de Catalunya Sí Que Es Pot, Lluís Rabell, pidió el archivo de la causa, y apeló a solucionar el conflicto independentista por cauces políticos. «No hay nada más perverso y peligroso que intentar resolver un problema político en los tribunales, porque lo enquista y lo envenena», reprochó Rabell. En este punto, fue más allá, es incluso reclamó a la judicatura que exija a los estamentos políticos que «asuman sus responsabilidades» y resuelvan la disputa.

Los primeros en declarar, el lunes, serán Forcadell y Simó, que acudirán acompañadas por un amplio contigente de autoridades institucionales de Cataluña, entre los que estarán el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y el calor que le insuflen las personas que se concentren a las puertas. Corominas y Barrufet declararán el viernes, y el diputado de Catalunya Sí Que Es Pot, Nuet, lo hará el 12 de junio. Las entidades mantendrán también las movilizaciones para estas ocasiones.