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Albert Figueras: «Estar parado y ser feliz es muy difícil»

Antes, mucho antes de formularle la pregunta, la respuesta ya ha asomado en su cara en varias ocasiones ¿Que si es feliz? Pues no solo lo es, sino que no tiene miedo a confesarlo, pese a que «a veces te miran mal». Tal es su entusiasmo que le ha dado para un libro, «Pura felicidad. Ser feliz es saludable» (Plataforma Editorial) que promociona a través del Instituto Coca-Cola de la Felicidad.

–Ya que la fórmula de la Coca-Cola no se puede desvelar, díganos la de la felicidad.

–Es que cada uno tiene la suya. Esta es la gracia de la vida. Depende mucho de qué esperas de ella.

–¿Y lo de salud, dinero y amor?

–Depende. Hay personas que no tienen una salud excelente, pero se siente bien. ¿Dinero? Sí y no. Existen estudios que desmontan la afirmación que es más feliz quien más tiene. El nivel económico que necesitas para estar medianamente bien es bastante inferior al que pensamos todos. Al contrario, hay investigaciones que dicen que el esfuerzo que cuesta tener más dinero y el miedo que tienes a perderlo, no compensa lo que aporta de más. Y sí, hay ricos felices e infelices.

-¿Y se puede estar parado y ser feliz?

-Se puede ser parado y, en determinados momentos, sentirte bien, como cuando estás con los tuyos, pero no plenamente bien, porque hay algo que te preocupa y dirige todas tus acciones o ansiedades, que en este caso es encontrar trabajo. Hay unos mínimos para ser feliz, como tener un trabajo que te permita cubrir tus necesidades básicas.

-Si como dice, la felicidad nos hace más atractivos, ¿también lo es para los potenciales contratantes?

-El cerebro está programado para detectar antes una sonrisa, aunque sea forzada, que una cara seria. Pero sí, una persona alegre, optimista y positiva suele caer mejor en una entrevista.

-Salud y felicidad, ¿qué va antes?

-La salud va asociada a la felicidad, pero lo que estamos viendo ahora es que la felicidad reporta salud. Se ha visto que las personas que confiesan sentirse mejor, corren menos riesgo de sufrir, por ejemplo, enfermedades cardiovasculares e incluso son personas más longevas.

-Bután tiene un índice que mide la Felicidad Bruta Interna (FBI). Si España tuviera el suyo, ¿cuál sería?

-No lo sé. Pero sí parece ser que el contacto de la población con la naturaleza influye.

-¿Tendríamos déficit?

-En parte, sí. Pero la zona mediterránea del país, más en contacto con el mar y el buen clima, lo compensa.

-¿Calificaría al valenciano como un pueblo feliz?

-(Ríe por enésima vez) Por lo que yo sé, sois alegres, os gusta el humor, la ironía... y esto es muy saludable. Joanot Martorell ya hablaba de la felicidad y sus personajes sabían vivir bastante bien.

-¿Qué es la felicidad artificial?

-Se puede estar bien sentado en la arena de la playa de la Malvarrosa sin necesidad de buscar emociones intensas. El hambre de estas emociones nos lleva a que, cuando carecemos de ellas, sentimos un vacío.

-Hay un sector de expertos que critican esa búsqueda permanente de la felicidad, del optimismo, del sentirse bien.

-Resulta ofensivo y además contraproducente atosigar a alguien que está atravesando un mal momento para que sea feliz. Hay que diferenciar los beneficios del bienestar de la obligatoriedad de ser feliz. Cada uno debe encontrar la manera, su manera, de serlo. Hay momentos en los que uno se siente mejor, y otros, peor. Y esto es la vida. Lo otro es disfrazar las cosas. No hay nadie que pueda ser feliz durante todo el día, durante toda su vida.