Camps niega su intervención en las adjudicaciones a Nóos

El expresidente afirma que en aquella época la figura de Urdangarin no le impresionaba y que los juegos continentales eran una aspiración

El expresidente de la Generalitat, Francisco Camps, declaró ayer que no tuvo ninguna intervención en la adjudicación de proyectos financiados con fondos públicos a Iñaki Urdangarin ni recibió directamente ninguna propuesta por parte del marido de la Infanta Cristina.

Camps, que compareció como testigo ante el tribunal de la Audiencia de Palma que juzga el caso Nóos, manifestó que no fue consciente de que Urdangarin formaba parte de la organización de los foros Valencia Summit, aunque asistió a dos de los tres por los que la asociación del duque de Palma cobró 3,2 millones.

Respecto a los Juegos Europeos, una «idea extraordinaria» a la que dio su «impulso político», el expresidente valenciano resaltó que para él no era relevante la presencia de Urdangarin en el proyecto de candidatura sino el respaldo del Comité Olímpico Español (COE).

Sobre si la presencia de Urdangarin fue decisiva para la contratación del Instituto Nóos, Camps respondió a la abogada de Manos Limpias: «la categoría Iñaki Urdangarin a lo mejor para usted es muy importante, para el presidente de la Comunidad Valenciana en aquel momento pues...».«Decisivo no lo sé pero, son cosas importantes que se valoran: la capacidad, los contactos, la personalidad...», añadió.

Defendió la importancia para Valencia de ese proyecto, por el que Nóos cobró 382.000 de los 6.000.000 euros pactados en un convenio con la Generalitat, y explicó que si se aplazó la idea fue por no interferir en la candidatura olímpica de Madrid, una decisión que tomó por «españolidad».

Tuvo noticias de ese proyecto «antes del verano (de 2005)» porque le informó el entonces vicepresidente Víctor Campos. «Me dijo que el Instituto Nóos le había propuesto la posibilidad de poner en marcha un proyecto de estas características», afirmó el testigo, que, no obstante, incidió en que entonces no tenía constancia concreta del nombre de la entidad.

Al saber de la propuesta, Camps se puso en contacto con el presidente del COE, Alejandro Blanco, quien le explicó que celebrar juegos continentales era una vieja aspiración del olimpismo europeo y le «habló de alguien que tenía la opción de poner en marcha aquello». El testigo leyó una carta que había pedido a Blanco hace tres años, en la que el COE justifica la relevancia de los Juegos Europeos, que se celebraron por primera vez en Bakú.