«El arte es un idioma que hemos dejado de hablar»

Su libro «El fuego invisible», una trama con el «sello Sierra», le ha llevado a conseguir el galardón

-Tras muchos éxitos continuados, ¿cómo está viviendo este momento tan dulce?

-El Premio Planeta significa un reconocimiento al tipo de literatura en el que decidí embarcarme hace 20 años. Yo creía que la buena literatura no servía solo para entretener, sino que tenía que invitar a los lectores a formularse grandes preguntas. Con mi primera novela, «La dama azul» (1998), inauguré un tipo de «género», que yo llamo «novela de investigación», donde con las herramientas de la imaginación y las que permite la literatura, podía permitirme resolver aquellas preguntas que en mi investigación anterior como periodista no había podido resolver.

-¿Cuál es el secreto del éxito de sus obras? Aborda cuestiones que no son sencillas, sin embargo «engancha».

-No son sencillas pero son importantes. Me remito siempre a las tres preguntas fundamentales sobre las que se levanta toda filosofía. ¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, y ¿adónde vamos? Todo el mundo en algún momento de su vida se hace estas preguntas. Por eso el tipo de literatura que yo escribo es universal, puede interesar a una señora de 80 años y a su nieta de 16.

-El Santo Grial es elemento central de esta novela, ¿por qué esta reliquia genera tanto interés en la literaturas y el cine?

-Porque el Grial en realidad representa ese punto de intersección entre lo divino y lo humano. Es un símbolo, una cerradura por la que te puedes asomar y vislumbrar lo que hay al otro lado.

-¿Por qué decidió convertirlo en el protagonista de «El fuego invisible»?

-Es un símbolo universal, pero precisamente por ello y porque está muy manoseado, he querido darle una perspectiva distinta. No me he ido al mito, a la Última Cena, sino al momento en el que se «inventa». El Grial no aparece citado en la carta de San Pablo a los Corintios donde él describe la última cena, solo dice que «tomó el cáliz». Esa palabra se acuñará en el siglo XII en un texto literario francés llamado «El cuento del Grial» de Chrétien de Troyes, pero él no describe la copa de la última cena, sino que habla de la visión de un caballero cuando entra en un castillo y se encuentra con una señora que sostiene en sus manos un cuenco del que irradia una luz poderosísima. Ese objeto es el Grial. 60 años antes de que describiera esta escena, hay un grupo de pintores en los Pirineos de Lérida y Huesca que pintaban señoras que sostenían cuencos de los que emanaban rayos.

-Y, ¿para qué ese invento?

- Yo creo que el Grial se inventa en torno a 1.100 como elemento de propaganda. España en esa época tenía un grupo de reinos aislados en el norte de la península y el resto estaba en poder de los musulmanes. Se crea la idea de que una reliquia sagrada muy importante se había escondido en la península ibérica para alentar la reconquista. Fue propaganda, un elemento de «marketing» como tantos otros a lo largo de la historia, pero este fue muy eficaz.

-¿Cómo surgió la idea de que el Santo Grial no fuera algo físico, sino un elemento que permite la conexión con otros planos de la realidad?

-Es una reflexión de largo alcance que coloco en «El fuego invisible». Los protagonistas discuten continuamente sobre qué es el Grial, si es lo material o es lo simbólico. Es una metáfora de nuestro pensamiento. Siempre está partido, entre lo irracional y lo racional.

-Grecia tiene un papel fundamental en esta novela, ¿por qué?

-Porque esta historia del Grial es una excusa para plantearme una pregunta todavía mayor, que es, ¿de dónde surgen las ideas?, ¿de dónde surge esa potencia que tenemos para inventar palabras? La novela parte de un interrogante y se lo formularán los diferentes protagonistas de la trama. Es la más filosófica de mis novelas, en vez de enfrentarme a un enigma tangible, me voy a algo tan intangible.

-Por qué ha elegido el Museo Nacional de Artes de Cataluña para centrar las aventuras de David y Paula con los frescos?

-Porque todos esos ábsides románicos en los que se pintaron las dramas del Grial, hoy se conservan en ese museo. Fueron arrancados a principios del siglo XX de sus paredes originales para evitar que fueran vendidos a mercaderes americanos.

-Dicen que esta es una novela de manufactura Sierra, ¿se plantea cambiar la temática de sus obras?

-Lo más difícil de conseguir para un escritor, su Santo Grial, es su voz, es tener una voz reconocible y con la que esté a gusto. Y yo eso lo he conseguido, no pienso renunciar a ello, voy a seguir en este mismo camino, planteando grandes preguntas e intentando dar alguna respuesta.

-O sea, que el arte seguirá estando presente en sus libros.

-El arte seguirá porque me parece que es un idioma que hemos dejado de hablar. En un momento determinado, hasta la aparición de todos los «-ismos» en el arte, había un idioma, un código. A partir de ahí ese código se rompe y la consecuencia que tiene la ruptura del mismo por modernez, es que nos olvidamos de la lectura de lo primigenio, y hoy somos unos analfabetos artísticos.