El Ayuntamiento de Valencia aumentará el presupuesto para 2017 un 7,3 por ciento

Joan Ribó ha expresado que las manifestaciones de Grezzi sobre el expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, admitió que no le parecen «positivas» aunque «no son insultantes»

El alcalde de Valencia, Joan Ribó y en concejal de Hacienda, Ramón Vilar, hoy en la rueda de prensa

Joan Ribó ha expresado que las manifestaciones de Grezzi sobre el expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, admitió que no le parecen «positivas» aunque «no son insultantes»

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, y el concejal de Hacienda, Ramón Vilar, han informado hoy sobre las reformas presupuestarias. El Ayuntamiento de Valencia incrementará presupuesto para 2017 en 57,5 millones de euros, un 7,3 por ciento más, y lo destinará a nuevas inversiones financieramente sostenibles, gasto corriente, bienestar social, la EMT, anticipo de amortización de la deuda del año que viene y pago por expropiaciones.

Este cambio debe ser aprobado en el próximo pleno. El importe proviene del remanente de tesorería, que suma 42 millones, del Fondo de Cooperación Municipal (3,2 millones) y otros 12,3 millones generados por «la buena gestión».

Se ha explicado que el reparto de los 57,5 millones se ha acordado «por consenso” de todos los grupos que forman el equipo de gobierno (Compromís, PSPV y València en Comú) y en apenas tres reuniones.

Según ha explicado el alcalde de Valencia, los 42 millones de superávit estaban «bloqueados» por la tardanza en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado y ha advertido que, una vez desbloqueados, «no se puede dedicar” a lo que quiera el Ayuntamiento, solo a inversión financiera sostenible y a amortizar deuda.

Entre las inversiones a las que se destinará parte del superávit, ha destacado 2,8 millones para renovar el alumbrado público, que permitirá un ahorro de casi el 85 por ciento del consumo; 2,5 millones para hacer un centro de interpretación de la huerta en la Alquería del Moro, y 2,2 millones para mejorar aceras y calzadas en los barrios.

También se invertirán 3,2 millones en Movilidad (entre ellos, el proyecto técnico del aparcamiento de Brujas), 1,5 millones en L’Albufera, 1,36 en alcantarillado (un millón para el colector norte y 360.000 euros para el Cabanyal) y 1,2 en los mercados municipales de Ruzafa, Benicalap y Castilla.

Además, habrá 800.000 euros para rehabilitar las naves de Ribes destinadas a Universidad Popular y Cultura, 400.000 para remodelar jardines y otros 400.000 para los museos Fallero, de Semana Santa Marinera y de Corpus y 370.000 para la adquisición de equipamientos de la Policía Local, entre otras partidas.

Del resto del montante que no corresponde a superávit, se destinarán 5,2 millones para amortizar anticipadamente deuda del próximo año, a gasto corriente, a viviendas y comedores sociales y a cumplir una sentencia de la EMT.

Según Ribó, una parte «significativa de ese aumento es consecuencia de la buena gestión», que ha permitido bajar a 2,8 días el pago a proveedores en junio, reducir intereses y no tener que usar los fondos de contingencia, además de que, según ha dicho, «no tener corruptelas hace que el dinero esté ahí».

El concejal de Hacienda ha admitido que a veces hay «roces lógicos» entre los socios de gobierno pero ha defendido que «cuando se llega a acuerdo para distribución presupuestaria se ve que el gobierno funciona como tal».

Además de reiterar las críticas al «secuestro» por parte del Gobierno del remanente del superávit que, a su juicio, se podría haber dispuesto en enero con un Decreto Ley, ha explicado que destinar 26 millones a expropiaciones «no deseadas» de un PGOU «heredado» no les hace «mucha gracia».

Vilar ha recordado que en 2014, antes de que llegará al poder el nuevo equipo, el Ayuntamiento destinaba a inversiones 79,5 millones y este año se van a situar en 174 millones.

En relación a las manifestaciones del concejal de Movilidad Sostenible, Giuseppe Grezzi, sobre el expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, el alcalde admitió que no le parecen «positivas» aunque «no son insultantes».

«Mis padres me enseñaron que a los muertos se les tenía que respetar y por tanto, no me parecen positivas», ha apuntado Ribó.

«A mí no me gustan, está claro, pero hasta ahí. No pienso tomar ninguna medida de ningún tipo porque creo que no toca. Cada uno tiene sus planteamientos y su libertad personal, independientemente de que no me gusten», ha reiterado.