El reto del PPCV tras las secuelas de la muerte de Rita

La Razón
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«O lo hace bien ahora o no será la presidenta del PPCV». Así me lo aseguraba el viernes mi amigo Rogelio tras indagar por las entrañas de los populares valencianos y comprobar los efectos de la muerte de Rita.

Es verdad que la cosa está caliente y es demasiado pronto para concretar el futuro. También es verdad que el fallecimiento de la que fuera durante decenios un referente esencial del PP en el «cap i casal», incluso en España, y las circunstancias que le rodearon invitan a la reflexión a quienes coadyuvaron al calvario. Me refiero esencialmente a quienes estamparon incomprensible e innecesariamente –se lo dije a ellos cuando tuve oportunidad- su firma y su voto para adherirse a la propuesta de PSPV, Compromís, Podemos y C’s en Les Corts para que dejara el escaño de senadora.

La presidenta regional del PPCV, Isabel Bonig, tiene ante sí un reto sustancial para su futuro y el de la organización: restañar heridas, enmendar errores (quizá ni tenga necesidad de reconocerlos, sembrar optimismo y reunificar a la tropa. Para ello cuenta con la mejor estructura de cualquier partido. A pesar de la importante pérdida de poder, las agrupaciones, o cómo se denominen, continúan en cada ciudad, pueblo y barrio.

Como se afirma frecuentemente, si yo fuera ella, no despreciaría fuerzas ajenas. Cuidaría de no tomar decisiones perjudiciales para el PP por no haberlo percibido o despreciado. Otros como el PSPV, no sólo se diezmó por ello sino que aún sigue en la sala de recuperación por más Presidencia y Ayuntamientos que ostente. No son los socialistas quienes tienen la llave del respirador ni del almacén de medicinas. La tienen quienes quieren sustituirle en la sociedad y las instituciones. ¿O no son esos los objetivos de Compromís y Podemos?. Así es la vida.