La huelga encubierta de la estiba hace perder 10.000 contenedores

Los trabajadores impidieron ayer a los periodistas la entrada a su Asamblea informativa

Imagen de la Asamblea de estibadores celebrada ayer tomada instantes antes de que los periodistas fueran desalojados
Imagen de la Asamblea de estibadores celebrada ayer tomada instantes antes de que los periodistas fueran desalojados

Los trabajadores impidieron ayer a los periodistas la entrada a su Asamblea informativa

Aunque ellos lo siguen negando, lo cierto es que la marcha lenta realizada esta semana por los estibadores del Puerto de Valencia, es decir, una reducción de su productividad de forma premeditada, ha conllevado la pérdida de 10.000 contenedores para el recinto portuario. Una situación que es probable que empeore a partir de la semana que viene, cuando el sector tiene previsto empezar con sus días de huelga.

Después de que el pasado jueves el Congreso de los Diputados diera luz verde al nuevo decreto que liberaliza el sector, los estibadores han recrudecido sus métodos. Durante el mediodía de ayer echaron del recinto portuario a los medios de comunicación que trataban de cubrir la Asamblea informativa que se estaba llevando a cabo.

Los empresarios dieron el jueves la voz de alarma ante la situación y consideraron «inadmisible» la presión que están ejerciendo sobre las empresas. Los estibadores, por su parte, niegan dichas presiones y rechazan que se estén dando instrucciones para reducir la productividad del Puerto. Pero los datos de la Autoridad Portauria de Valencia (APV) son oficiales.

Además, mientras duró la Asamblea, entre las 13 y las 15 de la tarde, se estuvo desviando el tráfico de camiones que pretendían entrar en el recinto. A las 15.15 se registraba medio kilómetro de retención de camiones en la V-30 en sentido acceso al Puerto, para acceder al recinto, según fuentes de la Dirección General de Tráfico (DGT).

El lunes se iniciarán las conversaciones entre los estibadores y la patronal de las empresas portuarias (Anesco) con el objetivo de intentar mejorar el decreto y evitar las huelgas previstas.

Por su parte, la patronal azulejera Ascer rechazó ayer «los ritmos lentos en los puertos» como medida de presión de los estibadores porque «se trata de paros encubiertos que perjudican gravemente a las empresas del sector» y que pueden provocar «un caos», con «cierres de hornos y pérdidas de mercados».

Según fuentes de la patronal, desde el jueves se están registrando «paros encubiertos» en las principales terminales españolas, entre las que se encuentran las de Valencia y Castellón, principales puertos para la industria de la cerámica.