Puig defiende que la legislatura debe seguir por cuestión de «patriotismo»

Pide a los que apoyaron la moción que trabajen por dar utilidad a estos años y al resto por el interés general

Cristina Bejarano. Puig ofreció ayer una conferencia en el Club siglo XXI que consiguió reunir a tres ministros del Gobierno y a una representación de los empresarios y sindicatos valencianos. En la fotografía, Inocencio Arias, Meritxell Batet, el presidente Puig, Carmen Montón, Paloma Segrelles y José Luis Ábalos

Pide a los que apoyaron la moción que trabajen por dar utilidad a estos años y al resto por el interés general

No hay motivos para nuevas elecciones, es más, «por patriotismo» no deben adelantarse. El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, defendió ayer con vehemencia en Madrid el Gobierno de Pedro Sánchez, sobre el que admitió tener grandes expectativas de cambio. Con este argumento llamó a la responsabilidad al resto de fuerzas políticas. A los que han apoyado la moción para hacer de este un «tiempo útil» y a los que la rechazaron, les instó a no trabajar en contra de los intereses generales.

El jefe del Consell impartió ayer una conferencia en el Club siglo XXI. Entre el público tres ministros, el de Fomento, José Luis Ábalos, la de Sanidad, Carmen Montón, y la de Política Territorial, Meritxell Batet. Los empresarios y sindicatos valencianos tampoco faltaron a la cita.

Habló de la necesidad de poner en marcha la reforma del modelo de financiación defendiendo, una vez más, que la Comunitat Valenciana es la peor financiada y que no hay mejor manera de mejorar el Estado del Bienestar que dotando a las autonomías de los recursos suficientes para la Sanidad, Educación y Bienestar Social. «La Comunitat debería recibir 2.500 millones de euros más al año», reclamó el presidente tratando de hacer, una vez más, pedagogía en Madrid.

Tras esta reforma, Puig cree que debe llegar la de la Constitución. El cambio requiere una mayoría que a día de hoy no existe en el Parlamento, aunque figura ya entre una de las prioridades de los socialistas.

Atacó con dureza al Ejecutivo de Rajoy, al que le acusó de haberse negado a abrirse al diálogo. «La recentralización no es la solución, es el problema» dijo al tiempo que subrayó que la inteligencia no es centralista, «es diversa, en el centro y en la periferia».

Sin embargo, sorprendió al auditorio con una cariñosa declaración sobre el ex presidente Rajoy. Le deseó lo mejor en el futuro y aunque admitió que había cometido errores, dijo que merece todo su respeto. Dejaba entrever así lo que siempre ha sido un secreto inconfesable, que su relación personal con Rajoy era buena y que lo que le toca ahora es recomponer la de Pedro Sánchez.

En su discurso se esforzó por dejar bien claro que la enemistad que algún día le enfrentó al ahora presidente del Gobierno es cosa del pasado. «En el PSOE no hay dos almas, hay muchas más», explicó, defendiendo que su organización nunca ha sido uniforme.

«Fake news»

Ni la financiación ilegal del PSPV, causa investigada en cuatro juzgados diferentes, ni la ley del plurilingüismo, que permite que en Infantil haya colegios que no den ni una sola hora en castellano, son asuntos con base real para el presidente Puig. Se refirió a ambos asuntos como productos de las «fake news», el término con el que identifica a las informaciones falsas que se propagan con rapidez en las redes. Negó la mayor y se ahorró dar explicaciones sobre dos asuntos que el PP ha convertido en su campo de batalla.

El periodista que no vaciló ante el 23F

El periodista Luis Herrero fue el encargado de presentar a Puig y desveló una faceta poco conocida del presidente. Contó como la noche del 23F fue uno de los pocos periodistas de la redacción que Herrero dirigía, la del periódico Mediterráneo, que se quedó a trabajar defendiendo la democracia frente al golpe de Estado. Puig escuchó entusiasmado la historia que acabó con el despido de ambos, pero eso sí, los dos cantaron la Internacional, frente al Casino de Castellón.