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Un siete por ciento de los valencianos vive en “pobreza energética”

La media nacional se sitúa por encima del ocho

Un siete por ciento de los valencianos vive en situación de pobreza energética, un índice menor a la media española, del 8,3 por ciento y necesitan destinar 935 euros a energía, frente a los 1.099 euros de la media nacional.

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En el conjunto nacional un 8,3 por ciento vive en situación de pobreza energética y son las comunidades de Castilla-La Mancha y Castilla y León las que tienen una mayor tasa, con un 17,4 por ciento de su población en el primer caso y un 12,8 por ciento en el segundo, seguida de Extremadura, con un 12,2 por ciento.

Así lo señala el estudio “La pobreza energética en España: Aproximación desde una perspectiva de ingresos”, elaborado por la Cátedra de Sostenibilidad Energética del Instituto de Economía de Barcelona (IEB) de la Universidad de Barcelona (UB), que analiza la pobreza energética en España entre 2011 y 2017 teniendo en cuenta la renta disponible.

El trabajo, publicado por la Fundación Naturgy, ha sido presentado este lunes en Madrid durante el seminario sobre “Políticas y medidas contra la pobreza energética” y revela que Cataluña registró la undécima mayor tasa de pobreza, con un 7,4 por ciento, un punto porcentual por debajo de la media nacional.

El estudio, dirigido por la catedrática de la UB María Teresa Costa-Campí y elaborado por Elisenda Jové-LLipis y Elisa Trujillo-Baute, destaca que la probabilidad de que un hogar se encuentre en situación de pobreza energética en España aumenta un 9,3 por ciento cuando el sustentador principal está desempleado.

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También revela que los habitantes de Castilla-La Mancha son los que más dinero necesitan destinar a energía, 1.398 euros anuales, seguida de Navarra (1.316 euros) y de Castilla-León (1.315 euros), mientras que en Cataluña se gasta una media de 1.181 euros anuales y Canarias, con 707 euros, es donde las familias tienen menos gasto energético.

“Los datos demuestran que la pobreza energética es una dimensión más de la pobreza en general, y por ello las medidas para paliar la pobreza energética deben abordarse con políticas sociales, que permitan incrementar los ingresos de las familias, y con políticas de eficiencia energética, para promover la reducción del gasto”, explica el estudio.

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El informe señala que la pobreza energética se inicia con la insuficiencia de los ingresos familiares para hacer frente a los gastos que permitan mantener una temperatura adecuada en el hogar y tener unas condiciones de vida dignas.

Las autoras destacan que el perfil de los hogares españoles en situación de pobreza energética es que están ubicados en áreas rurales o con menor densidad de población; viven en régimen de alquiler; en edificios de 25 años o más, y en zonas con condiciones meteorológicas extremas de calor o frío; y son hogares unipersonales o monoparentales, sustentados en buena parte por mujeres.

Además, el trabajo señala que los hogares en situación de pobreza energética suelen tener bajos porcentajes de familias que han terminado los estudios de educación superior.

En el caso de Cataluña, cuatro de cada cinco hogares en pobreza energética (81,5 por ciento) se ubican en edificios que tienen más de 25 años de antigüedad. Además, el 47,5 % de las familias son unipersonales y un 5,7 por ciento monoparentales.

Del estudio se deduce que las áreas rurales o con menor densidad de población registran un mayor número de hogares en situación de pobreza energética (24 %) y que más de dos terceras partes de los hogares vulnerables energéticamente residen en viviendas de 25 años o más.

Según el estudio, el 50 % del parque inmobiliario español fue construido antes de la década de los 80, cuando la eficiencia energética de la vivienda no estaba contemplada en las normativas de construcción de edificios.

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Un 4,9 por ciento de los hogares en situación de pobreza energética está formado por un único progenitor y un 38,1 por ciento son hogares unipersonales.

Según el estudio, los hogares formados por una persona sola muestran una mayor probabilidad (6 %) de ser pobres energéticos, mientras que los hogares con un único progenitor con menores a cargo tienen un 7,2 por ciento más posibilidades de ser pobres energéticos, y, además, estos hogares están principalmente encabezados por una mujer.

Otro de los aspectos que tiene en cuenta el informe es la climatología y el perfil de los hogares de cada una de ellas es determinante a la hora de analizar la pobreza energética.

En este sentido, aunque la tasa media nacional de pobreza energética para el periodo 2011-2017 es del 8,3 por ciento, la mayor tasa la registra Castilla-La Mancha, que, con un 17,4 por ciento, duplicó la media.

Por el contrario, Canarias (4,9 por ciento), País Vasco (5,1 por ciento), Asturias (6 por ciento) y Baleares (6,3 por ciento) fueron las comunidades con las tasas más bajas.

Por encima de la media nacional y con tasas superiores al 10 por ciento se sitúan las comunidades ubicadas alrededor de la de Madrid, es decir, Castilla-La Mancha (17,4 por ciento) y Castilla y León (12,8 por ciento), y a continuación, se sitúan Extremadura (12,2 por ciento) y La Rioja (10,8 por ciento). Andalucía, por su parte, alcanza un 9,2 por ciento.