Ximo Puig vuelve 20 años después a la Generalitat

El presidente de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, recibe el aplauso de los diputados de su grupo en Les Corts
El presidente de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, recibe el aplauso de los diputados de su grupo en Les Corts

El nuevo president de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, volverá al Palau de la Generalitat veinte años después de abandonarlo junto al president Joan Lerma, de quien fue jefe de gabinete, en esta ocasión para comandar el cambio en un Ejecutivo gobernado en las dos últimas décadas por el PP.

El camino para lograrlo no ha sido fácil, pues desde que en 1995 el PSPV pasara a la oposición ha vivido su particular travesía del desierto, con seis congresos, cuatro gestoras, cuatro secretarios generales y cuatro candidatos a la Generalitat, y tampoco ha sido un camino de rosas la negociación para el pacto de gobierno.

De hecho, Puig llega a la presidencia del Consell con la paradoja de haber obtenido los peores resultados electorales de la historia, aunque el haber sido el más votado entre los partidos de la izquierda ha permitido finalmente, arduo pacto con Compromís mediante, volver a la plaza de Manises con mando en plaza.

El sexto president de la Generalitat de la etapa autonómica -el segundo socialista- es un periodista de 56 años metido a político con una amplia experiencia institucional, pues ha sido diputado provincial, autonómico, nacional y, sobre todo, alcalde durante diecisiete años de su localidad natal, Morella (Castellón).

En marzo de 2012 consiguió a la segunda convertirse en secretario general del PSPV-PSOE -el sexto en sus tres décadas de historia- después de que en el congreso anterior le faltaran veinte votos para ganar, y dos años después fue elegido candidato a la presidencia de la Generalitat en las primeras primarias abiertas de la historia del PSOE.

Mantiene desde hace tiempo una estrecha relación con la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, aunque desde que Pedro Sánchez llegó a la Secretaría General del PSOE este ha visitado en numerosas ocasiones Valencia, donde por ejemplo se firmó una declaración contra la corrupción y por la regeneración.

El secretario de Reformas democráticas del PSOE era consciente de que estos comicios eran su única oportunidad para seguir de líder de un partido acostumbrado a relevar dirigentes tras cada revés electoral, y de hecho había admitido antes de las elecciones que se replantearía su futuro si los valencianos no le brindaban su apoyo.

En el ámbito personal, este morellano de pura cepa, casado con Amparo y padre de Miquel y Pau, es un apasionado del periodismo que devora a diario la prensa y al que le gusta mucho caminar, por lo que siempre que puede se escapa entre semana al antiguo cauce del río Turia, en Valencia, y el fin de semana a La Alameda de Morella.

Tiene también un perro, Pancho, adoptado de una perrera y que se quedó en casa por el empeño de sus hijos pese a la oposición del padre, quien ahora lo echa de menos cuando no está con el can, que siempre que ve a su amo por televisión alza las orejas y se queda atentamente mirando la pantalla.

Desde la misma noche electoral adoptó un tono institucional, al entender que los números determinaban que los socialistas debían presidir la Generalitat, pero las negociaciones no han sido fáciles con Compromís, que ha ejercido una gran presión desde el primer momento hasta cerrar el pacto de Gobierno entre ambas fuerzas.

El nuevo president de la Generalitat, de trato afable y carácter abierto, inicia una etapa en la que deberá reforzar su liderazgo interno y buscar el equilibrio con sus socios de gobierno para lograr que haya un Ejecutivo compartido y no dos Consells cuyos miembros compitan o se miren de reojo entre ellos.

Puig se sentará en los bancos azules del Gobierno en Les Corts junto a la futura vicepresidenta de la Generalitat y portavoz, Mònica Oltra (Compromís), cuyo tirón personal puede hacerle sombra y darle un protagonismo incluso superior al del president. EFE