Zona azul para las terrazas del barrio de El Carmen

Valencia delimitará el espacio exacto donde podrán instalarse mesas y sillas

El barrio cuenta con normas especiales para el control de la contaminación acústica
El barrio cuenta con normas especiales para el control de la contaminación acústica

Valencia no es París ni 2013 se parece al 68, pero el eslogan «Imaginación al poder» que vociferaron entonces los intelectuales de izquierda se halla más vigente que nunca en tiempos de crisis. A falta de presupuesto, se impone la creatividad. Así lo cree el Gobierno de Rita Barberá a tenor de algunas de las últimas medidas que ha puesto en marcha. La que podrá ver la luz próximamente se desarrollará sobre suelo del centro histórico, concretamente en El Carmen, un barrio declarado como Zona Acústicamente Saturada (ZAS). Será allí donde el Ayuntamiento delimite con una raya el área exacta donde pueden instalarse las mesas y sillas de las terrazas de bares, restaurantes y pubs. Se trata de una señalización similar a la zona azul o naranja que restringe el estacionamiento de los vehículos.

Y es que la Policía Local no da abasto y no alcanza a controlar todos y cada uno de los establecimientos, un déficit que paliaría esta iniciativa. Así, según explican fuentes municipales, «con un solo vistazo, los agentes podrán comprobar si el propietario del local sobrepasa los límites autorizados y, en caso contrario, proceder de manera más rápida y eficaz a su sanción sin necesidad de solicitar la documentación en cada sospecha».

Hace más de dos años, el Ejecutivo local declaró el barrio de El Carmen zona ZAS, lo que implicaba, entre otras modificaciones, la suspensión de la concesión de licencias de actividad para la instalación de nuevos locales y determinados establecimientos, la intensificación del control del orden público mediante el incremento de la presencia policial, o las limitaciones horarias. En este último punto, la nueva norma, que llevó adelante la Concejalía de Contaminación Acústica, supuso el adelanto del cierre de las terrazas en media hora, es decir, la obligatoriedad de cerrar a la una de la madrugada.

Con todo, la ordenanza reguladora de la ocupación del dominio público municipal no permite que las terrazas de estos locales -unas 2.000 en la capital- excedan su línea de fachada, «salvo autorización expresa del titular de los locales contiguos que les sirven de medianera». Además, «siempre y cuando las viviendas o establecimientos próximos no registren niveles sonoros de recepción superiores a los establecidos en la legislación vigente en materia de contaminación acústica». De igual modo, se prohibe colocar mesas y sillas en aceras de menos de tres metros de anchura libre al tráfico de peatones.

En cuanto a las calles del centro histórico de Ciutat Vella, «cuando su configuración urbana lo quiera, la ubicación y autorización serán objeto de un informe técnico que tendrá en cuenta el trazado urbano, la singularidad del entorno y los usos comerciales de la calle (...) respetando una banda libre peatonal mínima de 1,20 metros». Asimismo, establece la prohibición de instalar aparatos de televisores o equipos de música en la vía pública, «que nunca podrá utilizarse de almacén del mobiliario».

El Consistorio considera «infracción muy grave» -con multas de 1.500 a 3.000 euros- la instalación de mesas y sillas sin autorización «cuando la misma no resulte legalizable».