Madrid

Así se combate a las bandas latinas en Madrid

La Policía Municipal ya ha puesto en marcha un plan especial, con cacheos selectivos y agentes de paisano vigilando parques y salones recreativos. Las pandillas tratan de burlar la presión cambiando de aspecto

La Policía Municipal ya ha puesto en marcha un plan especial, con cacheos selectivos y agentes de paisano vigilando parques y salones creativos. Las pandillas tratan de burlar la presión cambiando de aspecto

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Entre golpes de machete, cuchilladas y tiros a bocajarro, las imágenes que dejó el distrito de Vallecas el pasado lunes fueron más propias de El Salvador de los años ochenta que de la Europa del siglo XXI. Esa cruenta batalla entre Dominicans Don’t Play (DDP) y Trinitarios, que arrojó el saldo de cuatro heridos graves y nueve detenidos, ha puesto de manifiesto un problema cada vez más acuciante: la violenta rivalidad entre bandas latinas está dando el salto de América Central a la capital de España.

Alrededor de 1.200 jóvenes integran las pandillas tanto en Madrid ciudad como en sus alrededores. Trinitarios –exclusivamente dominicanos–, DDP –dominicanos, colombianos y ecuatorianos– y Ñetas –puertorriqueños, dominicanos y colombianos– estarían a la cabeza, repartiéndose en los llamados «chapters» –agrupaciones de entre 20 y 30 personas– distritos como Puente y Villa de Vallecas, Vicálvaro, Moratalaz, Ciudad Lineal y San Blas. Precisamente, estas son las zonas en las que el Ayuntamiento ha puesto en marcha recientemente su plan contra las bandas latinas. Y la Policía Municipal ha empezado a ponerlo en práctica.

Según relatan fuentes policiales a LA RAZÓN, ya se han comenzando a realizar «cacheos» y seguimientos a todos aquellos sospechosos de pertenecer a estos grupos: en caso de que porten un arma peligrosa, se está procediendo a su detención. Una vigilancia que está siendo más intensa durante los fines de semana; de hecho, los servicios dedicados habitualmente al consumo de «botellón» se desviarán a esta labor, que se está centrando principalmente en parques, plazas y zonas de ocio. Es el caso, por ejemplo, de la Plaza de Bami, en Ciudad Lineal. En estos registros, la Policía está encontrando en su mayoría armas blancas: machetes de enormes dimensiones, que se adquieren con total impunidad en tiendas deportivas. Pero también están dando con armas de fuego. Recientemente, un rifle del calibre 22. En algunos casos, los identificados cuentan con antecedentes por homicidio. Hay que reseñar que los conocidos como Latin Kings vuelven a hacerse notar en Madrid, pese a ser desarticulados hace ahora nueve años. También existen otras menos organizadas, como el caso de Los Bankitos, que reivindican su dominio de la zona de García Noblejas.

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Robos de bicicletas

Ante esta situación, los miembros de las bandas han empezado a tomar medidas. Son conscientes de que su aspecto puede ser determinante a la hora de ser elegidos para un registro selectivo. De ahí que muchos estén prescindiendo de collares y demás vestuario estridente para optar por una indumentaria que les haga pasar desapercibidos. Aún así, conservan su estructura como organización: básicamente un jefe y un subjefe a los que los miembros responden ciegamente, siguiendo un conjunto de reglas y leyes conocidos como «La Constitución» o «La Literatura». Además, y tal como alertó recientemente la Fiscalía de Madrid, los «socios» deben hacer frente al pago de cuotas. La Policía Municipal no está detectando que muevan excesivo dinero con el tráfico de drogas. Más bien se nutren de robos, sobre todo de bicicletas y móviles.

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Del mismo modo, agentes de paisano frecuentan las zonas cercanas a sus puntos de reunión: además de los parques y plazas, elegidos por las bandas para ejemplificar su dominio en determinado distrito o barrio, también tienen por costumbre juntarse en salones recreativos. Más en estos últimos que en bares de ambiente latino.

Las autoridades también están atentas a las redes sociales. Primero, porque las «quedadas» entre bandas para fijar la hora y el sitio de las peleas –casi siempre para tomarse la «revancha» de una reyerta anterior– se realizan a través de internet. Segundo, porque utilizan las redes para «pavonearse» de sus logros, llegando a lucir sus armas de fuego en parques públicos.

En esta línea, se está detectando actividad en las puertas de los centros de internamiento en la capital: los pandilleros que salen en libertad son esperados a la salida por sus rivales con fines violentos. O incluso también por sus antiguos compañeros, cuando el joven ha decidido abandonar ese ambiente con la esperanza de cambiar de vida. La edad habitual de los implicados está en la frontera entre los 17 y los 18 años, pero se está identificando también a menores de apenas 15 años.

Un hipotético mapa del dominio de cada una de estas bandas puede variar de forma notable con el tiempo. A Trinitarios se les atribuye Vallecas, Legazpi, Pueblo Nuevo, San Blas, Tetuán –estas dos últimas zonas son novedosas en los que respecta a la rivalidad entre bandas–, Usera y Villaverde. Los DDP tienen en Carabanchel uno de sus principales feudos y están presentes asimismo en Lavapiés, Campamento, Embajadores, Prosperidad, Aluche y Argüelles; sin embargo, rivalizan con Trinitarios en Tetuán y Usera. Por su parte, los Ñetas se encuentran en su mayoría en Arganzuela, pero también hacen incursiones en San Blas y García Noblejas.

Las cifras de la Fiscalía revelan que los DDP son los más activos. En 2018 sumaron un total de 36 detenidos por cinco homicidios intentados, uno consumado, tres delitos de lesiones, cuatro por riña tumultuaria y otros cuatro por robo con violencia. Ñetas y Trinitarios están igualados: 12 detenidos los primeros, 11 los segundos.

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Como se reparten en el resto de la región

Según los datos presentados este año por el Centro de Ayuda Cristiano, Trinitarios sería la agrupación con más representación fuera de la capital: Valdemoro, Getafe, Leganés, Collado Villalba, Alcalá de Henares, Fuenlabrada y Parla. Los Ñetas rivalizarían con ellos en Parla, pero también estarían presentes en Torrejón, Arganzuela y Simancas. Por último, los DDT tendrían Pozuelo como principal base de operaciones, pero también están representados en Alcalá de Henares.