Atacada la menina patriótica

La última pieza «víctima» del vandalismo lucía los colores de la bandera nacional.

La estatua de Mayte Spinola se encuentra a la altura del número 15 de la calle Goya
La estatua de Mayte Spinola se encuentra a la altura del número 15 de la calle Goya

La última pieza «víctima» del vandalismo lucía los colores de la bandera nacional.

Sigue siendo una de nuestras asignaturas pendientes: inculcar civismo en las calles. Iniciativa tras iniciativa, todas las galerías y exposiciones improvisadas para el acercamiento del arte a la gente allí donde no se paga entrada ni se esperan colas, acaban por resultar boicoteadas por actos vandálicos sin motivo. Así, ayer fue la menina «Mi corazón es España» la que amaneció dolorida tras una noche de jolgorio y celebración que, quién sabe por qué, acabó pagando la pieza diseñada por la artista Mayte Spinola. La escultura daba color a la calle Goya desde que, el pasado 13 de abril, se hicieran con la ciudad de Madrid un total de 80 recreaciones de las míticas figuras que el maestro Diego Velázquez encumbró a la fama retratando a la familia de Felipe IV en 1656. «Meninas Madrid Gallery» es una idea de la Asociación Empresarial del Comercio Textil y Complementos (Acotex) en el contexto de la propuesta «Madrid Capital de Moda», y tiene el objetivo principal de «reforzar la imagen de la ciudad y el turismo de compras».

No hay duda de que las obras, fabricadas en fibra de vidrio por Antonio Azzato y tuneadas a su gusto por diversas personalidades del mundo del diseño, están teniendo una buena acogida por parte de madrileños y visitantes; sin embargo, son ya varias las estatuas dañadas. De hecho, a las dos semanas de su instalación en las calles, el consistorio informó de que tres de ellas habían sufrido ya ataques reseñables, tanto, que una tuvo que ser retirada de su posición a las puertas del Museo Reina Sofía, obra del artista Domingo Zapata. Igualmente, la que había sido tuneada por Eugenia Martínez de Irujo, en la misma zona de Goya, sufrió los primeros días una pintada.

La última «víctima» de este gamberrismo ha sido la menina más patriótica de la colección, pues lucía un llamativo corazón rojo sobre su cubierta, de un vibrante color amarillo. Ahora, este detalle ha desaparecido, de forma que ya no se reconoce la combinación cromática de la bandera nacional. Llama la atención que, a unos metros de ésta –del número 15 al 6 de la calle Goya–, otra de las piezas de esta particular exposición al aire libre se mantiene intacta, sin signos vandalismo.

Desde el Ayuntamiento advierten: la reparación de las meninas no puede afrontarse como la del mobiliario urbano, pues estamos hablando de obras de arte y, por lo tanto, sus autores deben autorizar cualquier tipo de intervención. La situación recuerda a la vivida no hace tanto, con la exposición de cascos gigantes de personajes de Star Wars.