Cámaras de Renfe para buscar a los asaltantes de la capilla

Se trata de un grupo feminista radical pero la Policía ve «muy complicada» su identificación

Las autoras del acto vandálico derramaron pintura roja y pintaron las paredes con mensajes anticlericales
Las autoras del acto vandálico derramaron pintura roja y pintaron las paredes con mensajes anticlericales

Se trata de un grupo feminista radical pero la Policía ve «muy complicada» su identificación

Es demasiado pronto para afirmar que el asunto del ataque a la capilla de la Universidad Autónoma de Cantoblanco va a quedar sin resolver pero los ánimos en los investigadores del caso no eran ayer demasiado halagüeños al respecto. Lo único que tienen claro es que se trata de un grupo de feministas radicales de corte anarquista y estarían más o menos identificadas pero lo complicado va a ser poder acreditarlo con pruebas ante un juez. La investigación del caso pasó de la Policía Judicial de la comisaría de Fuencarral-El Pardo a un grupo de agentes de la Brigada Provincial de Información, expertos en grupos radicales y, a falta de que la Policía Científica dé buenas noticias en los próximos días (la labor de estos agente suele ser un proceso largo y laborioso) a quienes han asumido esta investigación y aporte luz sobre la autoría con alguna huella o procedencia de la pintura que pueda acotar el círculo, es muy probable que el caso quede «guardado», según fuentes policiales. Y es que, aunque se haya tomado declaración al capellán de la iglesia, a los vigilantes de seguridad del campus (los primeros que se percataron de la pintada exterior) y se revisen las cámaras de seguridad instaladas en la estación del Cercanías de Cantoblanco Universidad (las únicas cercanas al lugar de los hechos), demostrar con una prueba de cargo la autoría del ataque al templo religioso será tarea harto complicada.

Si se diera la circunstancia de que se pudiera identificar a las autoras, se les podría imputar un delito de odio, según las mismas fuentes, ya que, según el panfleto que tiraron, se declararon anticlericalistas. Acerca del ataque, sólo se puede determinar que se produjo en una franja horaria demasiado amplia (desde las 15:30 horas hasta las 8:00 horas, que fue advertido por los vigilantes de seguridad) y que y utilizaron pintura acrílica roja y espray del mismo color. La pintada más llamativa era la de la fachada exterior del templo, donde pusieron «Educación laica». Pero no contentos con eso, accedieron al interior del templo rompiendo el bombín y destrozaron la pequeña capilla. Mancharon el sagrario, bancos y todo lo que encontraron a su paso con pintura roja derramada por todas partes y en las paredes interiores también hicieron grafitis. «Educación laica» y «aborto libre», decían, con el símbolo feminista.