Clásicos sin caducidad

Ver de nuevo «El lago de los cisnes», como esas películas de las que ya nos sabemos los diálogos, no tiene por qué resultar una expericencia ni mucho menos repititiva. Así que, por muchas veces que este clásico del repertorio se represente en Madrid, siempre es una opción a tener en cuenta. En este caso, es el Classical Russian Ballet el que nos acerca a esta obra, además de a «Giselle» y «La bella durmiente». ¿Qué es lo que diferencia a esta compañía de otras propuestas? «Los amantes del ballet ven las diferencias. Nuestro nombre es una declaración de intenciones de preservar la época dorada del ballet en Rusia. Además, la preparación que tenemos no es la misma que en Occidente: desde niños, los bailarines ensayan con una exigencia muy alta, cosa que no ocurre aquí, aunque los profesores rusos estén enseñando en otros países», explica el director de la compañía, Hasan Usmanov.

Durante los ensayos previos a las primeras representaciones, constatamos que, efectivamente, la técnica no será su punto flaco. Pero el ballet, sin duda, es mucho más que eso. «En el mundo del ballet actual no vas a sorprender técnicamente con nada. En todas las compañías existe una bailarina capaz de hacer 32 "fouettés". El hecho diferencial es la interpretación», añade Usmanov.

Una vez que técnica y expresión se aúnan, todavía queda saber qué es lo que tienen estas obras de mediados del siglo XIX para que en la actualidad sigan atrayendo al público de todo el mundo. «Son auténticas historias de amor que nunca pierden la vigencia. También tienen que ver con la lucha entre el bien y el mal. Además, la música es extraordinaria; imposible que no te toque el alma. Las que presentamos son obras culmen del repertorio clásico. Cualquier compañía que se precie debe y quiere presentar su "Lago de los cisnes". "Giselle"es el útlimo gran ballet del Romanticismo. "La bella durmiente", por su parte, es, probablemente, el ballet mejor escrito», termina Usmanov.