Dos alcaldes logran un pacto de PP, PSOE y Podemos

Los regidores de Valdemoro (C’s) y Torrelodones (VxT) han conseguido que todos los grupos de la oposición se unan para denunciar su gestión.

Guillermo Gross (Ciudadanos) y Elena Biurrún
Guillermo Gross (Ciudadanos) y Elena Biurrún

Los regidores de Valdemoro (C’s) y Torrelodones (VxT) han conseguido que todos los grupos de la oposición se unan para denunciar su gestión.

Es habitual que la oposición critique a los Gobiernos locales. Incluso, que en esas críticas coincidan varios grupos. Lo que ya es más inaudito es que todos los partidos de la oposición –incluso con ideologías radicalmente enfrentadas– se pongan de acuerdo para criticar al mismo equipo de Gobierno y por el mismo asunto. Pues eso es lo que está pasando en los ayuntamientos de Valdemoro y Torrelodones, donde gobierna eso que se ha dado en llamar «la nueva política». Ambos Gobiernos locales han conseguido el dudoso mérito de poner de acuerdo a todos los partidos y concejales de sus respectivas oposiciones, que no han dudado en tomar iniciativas conjuntas y públicas para expresar esas críticas unánimes.

El primer caso afecta a Valdemoro, donde desde junio gobierna Ciudadanos (C’s), en minoría de sólo 6 concejales, mientras que la oposición, muy fragmentada en hasta cinco grupos distintos, suma más del triple: PP (5), PSOE (5), Ganemos Ahora Valdemoro (4), el independiente TUD (3) e IU (2). Pues resulta que, apenas ocho meses después de convertirse en el alcalde de C’s más importante de la región, Guillermo Gross ha conseguido unir a toda la oposición contra él. Y tiene su mérito, porque se trata de hasta cinco grupos distintos y con posturas tan distintas como el PP o Ganemos Ahora Valdemoro (GAV, la marca local afín a Podemos), que suman más del 70% de los votos y más del tres cuartas partes del Pleno Municipal.

Todoa ellos han consensuado un comunicado conjunto en el que dejan claro su «malestar» ante lo que califican como «actitud impositiva» del Gobierno local por su «escasa intención» de cumplir los acuerdos aprobados por la corporación que «no encajan en los planes de Ciudadanos». Toda la oposición reaccionó así a la intervención de Gross durante el último pleno asegurando que esas críticas por no cumplir los acuerdos son «un tema recurrente en muchos municipios» y diferenciando entre mociones «resolutivas» y «de control», para explicar que el Gobierno local no está obligado a cumplir en la práctica estas últimas, porque son sólo una mera «manifestación de la voluntad del Pleno». Gross insistió en que «el alcalde es el que dirige el Gobierno» y acusó al resto de grupos de «querer mandar desde la oposición». Remató su intervención instando a los demás a que «conformen una mayoría alternativa», un eufemismo para retar al resto de grupos a presentarle una moción de censura, para la que serían necesarios al menos tres grupos y 13 concejales (por ejemplo, PP, PSOE, GAV y/o TUD).

El portavoz adjunto del PP, Manuel Cabrera, explica que el comunicado de toda la oposición es un primer paso importante para obligar a C’s a cumplir las más de 60 mociones aprobadas por amplia mayoría desde el inicio del mandato y no descarta que tengan que recurrir al Defensor del Pueblo e incluso a la propia Justicia.

En Torrelodones la situación es similar, pero en este caso el motivo de la discordia es más concreto: el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).

El independiente Vecinos por Torrelodones (VxT), que gobierna desde 2011 esta ciudad, acaba de presentar un avance del nuevo plan urbanístico que pretende implantar para los próximos años. Y la alcaldesa torresana, Elena Biurrún, también ha conseguido que, por primera vez, toda la oposición al completo se ponga de acuerdo no sólo para emitir un comunicado común, sino para comparecer públicamente «de forma conjunta y en total sintonía» para exigir a VxT que retire ese avance del PGOU, del que todos los grupos (PP, PSOE, C’s y Confluencia) critican que adolece de «carencias y deficiencias graves», que «no resuelve los retos urbanísticos» del municipio y que «no ha sido suficientemente participativo» ni consensuado, por lo que no es más que «un collage de ideas incongruentes e inconexas».

El portavoz popular, Jorge García, aseguró que «se ha hurtado a los vecinos la posibilidad de elegir el modelo socioeconómico» para el futuro de la localidad. La concejala de Confluencia, Ana Martín, critica que VxT «ningunea y desprecia» a la oposición y a los vecinos, lo que ha provocado una reacción «muy adversa y espontánea» de muchos de ellos. De hecho, vecinos de la zona de La Colonia celebraron el pasado día 23 una reunión en la Casa Cultura durante la que muchos de ellos trasladaron sus críticas al concejal de Urbanismo.

Por su parte, el portavoz socialista, Guillermo Martín, explicó que este plan urbanístico tiene tantas carencias que no es viable presentar alegaciones, sino «una enmienda a la totalidad», por lo que abogó por «empezar de cero», aunque lamentó que «no nos vayan a hacer caso, porque tampoco nos lo hacen para cosas mucho más ínfimas, como los escaños en los que nos sentamos en el Pleno». Por último, el representante de C’s, Santiago San Martín, criticó la actitud de un Ejecutivo local que «se jacta de gobernar sólo para el 50,4%», en referencia a los votantes de VxT en las últimas elecciones municipales, y denuncia que el equipo de Biurrún «parece que lleva 50 años gobernando con mayoría absoluta», de la que en realidad sólo disfruta en este su segundo mandato con 12 concejales, frente a los 9 de la oposición.