«Dos eminencias y media»: el jurado de Carmena para El Español

El ex director del Price y candidato a dirigir el teatro municipal escribe una carta abierta a la alcaldesa para denunciar el «engaño» del nuevo concurso de selección.

El ex director del Price y candidato a dirigir el teatro municipal escribe una carta abierta a la alcaldesa para denunciar el «engaño» del nuevo concurso de selección.

Habrá quien piense que, cerrado el concurso convocado por la empresa municipal Madrid Destino para la dirección del Teatro Español y de las Naves 10, 11 y 12 de Matadero, la controversia en torno al futuro de las instituciones culturales de la capital ha terminado. Pero nada más lejos de la realidad, porque, como pronto, tendremos historia hasta mediados de octubre, cuando la comisión de valoración haga público su veredicto. Entonces –y por primera vez– tendremos un director para cada espacio, pero, por contra, hasta esa fecha, se mantendrá el vacío de poder. Por suerte y para tranquilidad de los madrileños, el que fue destituido después de diez meses de difícil relación con el nuevo equipo de Gobierno en el Ayuntamiento, Juan Carlos Pérez de la Fuente, ha dejado programado su proyecto cultural para el verano. Pero ahora la batalla es otra (aunque dentro de la misma guerra), ya que se pone en cuestión la profesionalidad del equipo de valoración del concurso. Y es que, en las bases oficiales de la convocatoria –según ha denunciado Tato Cabal, uno de los candidatos–, donde debería poner «personas del entorno político de Podemos con algún vínculo afectivo o profesional con el mundo de la cultura», pone «profesionales y expertos y expertas del tejido cultural local, nacional e internacional, de reconocido prestigio y trayectoria, procedentes en su mayoría de las artes escénicas».

Así, este escritor y gestor cultural –además de ex director del Teatro Circo Price– asegura en una carta remitida a la alcaldesa haber sido «engañado de modo flagrante y ominoso». De haber conocido previamente los siete encargados para la valoración del concurso, «no me hubiera presentado y me habría ahorrado las horas que he dedicado al proyecto», garantiza el remitente –que no ha resultado preseleccionado para la dirección artística de las Naves Matadero por la comisión en cuestión–.

Para espantar las dudas sobre la naturaleza de su queja y para no parecer simplemente un mal perdedor, Tato Cabal argumenta en su carta a Carmena: «La gran mayoría [de los miembros de la comisión] tiene un número de entradas en internet similar al de mis posibilidades de ser seleccionado por ellos: cercano a cero. En un caso, incluso se alcanza esa cota». Así, el denunciante anima a la alcaldesa a comparar sus siete expertos con los siete que nombraron a Pérez de la Fuente en el anterior concurso, y sentencia con un guiño a la obra cervantina por excelencia: «Mire, no tengo ni intención ni motivos para menospreciar a nadie, pero en este caso la distancia es tan grande que no hay dudas; las bacías son bacías y los yelmos son yelmos». Además, Tato Cabal afirma que, en el caso del concurso del Teatro Español, la calidad de los comisionados es similar –aunque dice reconocer entre ellos a «dos eminencias y media»–, al tiempo que denuncia la presencia de personas que no residen en Madrid entre los elegidos.

La misiva no termina aquí, porque su autor deja «lo mejor» para el final, con afirmaciones como la que sigue: «¿A qué viene este paripé? Échenle coraje y elijan directamente a quien les parezca». El discurso continúa hablando de «sectarismo» e «intervencionismo» como peligrosa evolución de las políticas culturales del Gobierno municipal, que, según sus palabras, parece «poseer el don divino de saber cuál es la cultura buena y cuál la mala, la auténtica y la falsaria». Y, por si fuera poco, el texto termina con una proposición clara y directa: «Le sugiero que comience por cambiar a la concejala visto que sus huestes lo único que han demostrado es su sorprendente capacidad para pasar de ser el hazmerreír a ser el hazmellorar en un momento».

Por supuesto, no deben faltar personas que avalen la decisión del Área de Cultura (que, para este hombre, serán quienes consideren que el reconocimiento y la fama son síntomas propios de la «casta cultural»); es más, seguramente, éstos no tarden en romper una lanza en favor de la comisión, pero, de momento, lo que le ha llegado en forma de carta abierta a la alcaldesa de Madrid es la opinión crítica de Tato Cabal. Falta ver si hay respuesta o no.