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El callejero de Alatriste, en internet

El Ayuntamiento digitaliza casi un centenar de mapas históricos de la capital. Los famosos planos de Teixeira se pueden consultar en red a través de la web de Urbanismo

Los famosos planos de Teixeira se pueden consultar en red a través de la web de Urbanismo
Los famosos planos de Teixeira se pueden consultar en red a través de la web de Urbanismo

Mientras que, desde el aire, un avión se ha dedicado a fotografiar el mapa de la capital, el área de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid está buscando en los archivos todos los planos que se han realizado desde el siglo XVII de la ciudad. Una vez localizados, los técnicos municipales del servicio de cartografía los sistematizarán y digitalizarán para que estén al alcance de todos los madrileños. Así, el pasado y el presente de Madrid estarán a un solo click de distancia.

«Los objetivos son conocer mejor la transformación urbana de la ciudad y hacerla más accesible para investigadores, estudiosos y ciudadanos en general», explicó la delegada de Urbanismo, Paz González. Por ello, actualmente se está recopilando la información de los distintos arquitectos que se ocuparon de levantar los planos de la Villa y Corte en siglos pasados. Se da la circunstancia de que no están todos en posesión del Ayuntamiento de Madrid sino que están repartidos por distintos archivos de la región. De momento, se han encontrado planos en el archivo histórico de la biblioteca de la Comunidad de Madrid, en los Fondos del Colegio de Arquitectos de Madrid, en el Centro Geográfico del Ejército y en el Archivo de la Villa.

«El Teixeira»

La investigación, que comenzó a finales del año pasado, ya ha dado sus frutos y gracias al trabajo de los técnicos municipales, el consistorio ha pasado de contar con seis planos del siglo XVII a un total de 56. Igualmente, han obtenido otros 25 planos pertenecientes al siglo XVIII y al XX. «Todos ellos se han puesto a disposición en todas las versiones, tanto completas como incompletas», detalló González, que añadió que también se han incluido los distintos grados de color –blanco y negro, sepia o color–. Además, el trabajo de catalogación también incluye una ficha con las características y descripción de cada plano.

Lo más destacado del trabajo de los cartógrafos del Ayuntamiento de Madrid es la gran cantidad de mapas que han obtenido del siglo XVII, puesto que fue en esta centuria cuando se realizaron los primeros trabajos cartográficos urbanos importantes. Además de los de algún autor anónimo, en aquellas décadas, arquitectos de renombre como Gómez de la Mora (1622), Witt, (1630), Gabriel Bodeneh (1635), o Huber Jaillot (1660) realizaron mapas de la ciudad.

De hecho, el más importante y conocido de todos los realizados en el siglo XVII lo realizó Pedro Teixeira en 1656. «El Teixeira» representa fielmente la planta de la ciudad y está realizado con excelente dibujo y precisión, de forma que se puede ver, de una manera clara y en perspectiva caballera –proyección paralela oblicua–, cada uno de los edificios que configuran las manzanas. En este mapa están incluidos por primera vez los edificios del Buen Retiro y una relación escrita de los edificios más importantes, fuentes y jardines.

Actualmente, el Ayuntamiento está trabajando en la recopilación de más planos del siglo XVIII, pertenecientes a autores como Nicolás de Fer (1705-1706), Joseph de Arce (1734), Lucas Constant Ortiez de Sugasti (1724), Tomás López y Ventura Rodríguez (1762) o Antonio Espinosa de los Monteros (1769). Igualmente, ya están disponibles los planos ya digitalizados a través de la intranet municipal por lo que, quien quiera acceder a ellos, debe solicitarlo en la sede del Área de Urbanismo. El objetivo es que la cartografía histórica forme parte en breve de los contenidos de la web del Ayuntamiento de Madrid: www.madrid.es.

El «boom» inmobiliario de Felipe II

Una de las transformaciónes más espectaculares de la capital tuvo lugar en el siglo XVI, después de que, en 1561, Felipe II designara a Madrid como sede permanente de la Corte. Esta decisión no sólo implicaba el traslado de la residencia del rey, su familia y su séquito, sino también la transformación de Madrid en capital y, por lo tanto, la llegada de los aparatos centrales del Estado, lo que atrajo un aumento de la población sin precedentes, de 12.700 a 90.000 en apenas 35 años. Los habitantes de la nueva capital se multiplicaron por cuatro veces y media, convirtiéndose en una de las 20 ciudades más pobladas de Europa. Así, la ciudad casi cuadriplicó su superficie en poco tiempo –de 72 hectáreas a 282 a finales de siglo– y se triplicó el número de casas. El primer «boom» inmobiliario multiplicó el parqué de 2.520 inmuebles a 7.590 al final del reinado de Felipe II, lo que supuso construir 150 viviendas anuales.