El Ritz, el hotel que trajo el lujo a Madrid

Fue inaugurado en 1910 y en su construcción y decoración trabajaron las empresas más importantes del momento

Imagen del hotel Ritz, de Madrid. (Foto: Jesús G. Feria)
Imagen del hotel Ritz, de Madrid. (Foto: Jesús G. Feria)

Si hay un hotel en Madrid símbolo del lujo y el prestigio ese es el Ritz, en la plaza de Neptuno, frente al Palace, cara a cara, mirándose a los ojos desde hace un siglo.

Levantado sobre unos terrenos sin vida que algún día pertenecieron a los jardines del Buen Retiro, el Ritz de Madrid lleva equiparando a la capital española con otras europeas como Londres y París desde 1910, cuando el rey Alfonso XIII, tras un viaje por el continente, cayó en la cuenta de que España necesitaba de un hotel cuya opulencia estuviera al nivel de sus ilustres huéspedes, de un lugar en el que la simple experiencia de tomar el té, leer la prensa o dormir se convirtiera en un momento para el recuerdo de sus clientes. Una labor en la que, a lo largo de más de cien años, han jugado un papel fundamental todas y cada una de las personas que han trabajado por hacer de cada hospedaje en el Ritz una vivencia única.

El edificio fue proyectado en 1908 por el arquitecto francés Charles Frédéric Mewes y construido en el periodo (1908-1910) bajo la dirección de los arquitectos Luis de Landecho y Lorenzo Gallego. Se trata de uno de los primeros edificios madrileños que emplea en su construcción el hormigón armado. Las obras de construcción se concluyeron el 14 de mayo de 1910. Las empresas españolas y extranjeras más afamadas de la época contribuyeron en la decoración de sus salas. Las alfombras se tejieron en la Real Fábrica de Tapices, la mantelería fue encargada a firmas irlandesas, el mobiliario fue encargado a Lissarraga y Sobrinos, los espejos a Pereantón. La vajilla de Limoges y la cubertería de plata inglesa de la casa The Goldsmiths. Se inauguró con una gran fiesta el día 2 de octubre de 1910, y rápidamente se convirtió en uno de los referentes de la vida social y cultural de la capital.

El primer consejo de administración era presidido por Luis de Cuadra y Raúl, II marqués de Guadalmina. El primer gerente del hotel fue Antonio Mella, que poseía la experiencia de la gerencia anterior de los Hoteles Ritz de París y Londres. Su mujer le ayudó en la gestión del Hotel haciéndose cargo de los servicios de cuartos y de ropa. Pronto acapararía la atención de la sociedad madrileña de la época, hasta que años después se construya en frente el Hotel Palace.

El primer maître del Hotel fue Olivier un cocinero natural de Pau, muchos de los primeros platos servidos en los orígenes eran claramente de cocina francesa y algunas preparaciones inspiradas en el famoso cocinero y gastrónomo George Auguste Escoffier. La oferta gastronómica de la ciudad, anteriormente a la aparición del Ritz, pasaba por las cocinas del Grand Hôtel de París de la Puerta del Sol, de La Maîson Imperiale (que posteriormente se convirtió en el Hotel Imperial), el Touriné, el Genieys y el ya conocido en la sociedad madrileña de la época: Lhardy (ubicado en la carrera de San Jerónimo). Todos los cocineros en estas eran cocinas eran influenciados claramente por la cocina francesa, muy de moda en la época. El primer cocinero del Ritz fue el español Félix Ruiz del Castillo, éste ya poseía experiencia en grandes Hoteles de París e Inglaterra. Otro de los primeros cocineros alcanzó la fama en la historia de la cocina española y es el cocinero aragonés Teodoro Bardají, el hotel financió la publicación de su primera obra La cocina de ellas”. Las habitaciones de estos primeros días alcanzaban el coste de veinte pesetas al día.

La aparición del Ritz transformó algunas de las costumbres populares que eran uso habitual en la sociedad madrileña desde siglos atrás. A finales del siglo XIX era habitual entre la aristocracia española servir como merienda chocolate caliente servido en jícaras (pocillos) y en mancerinas elegantes (véase: Historia del chocolate en España). Los nuevos usos venían de la mano de este nuevo tipo de instituciones hosteleras, que traían nuevas modas. La costumbre de tomar té se comenzó a instaurar en Madrid con la novedad introducida por los salones de té del Ritz. Se hicieron famosas las comidas de los lunes en el Ritz, publicadas en las “notas de prensa” de los periódicos madrileños de la época. Tras los lunes elegantes se anunciaban los martes de monsieur Chaquet.5​ Se hicieron famosas igualmente las tardes del Ritz en las que se bailaba en sus salas un baile de moda: el fox-trot. La Primera Guerra Mundial y el papel neutral de España atrajo a numerosos personajes de la aristocracia que necesitaban de los servicios de un Hotel como el Ritz. La afluencia de estos personajes aumentó el glamour inicial del Hotel, muchos de ellos empleaban sus salas como base de operaciones. Entre los visitantes ilustres se encuentra la llegada en octubre de 1916 de la espía internacional (en calidad de doble agente) de origen holandés Margaretha Geertruida Zelle, conocida también con el sobrenombre de: Mata Hari. Se instaló en el Ritz, en su segundo viaje a Madrid, con el nombre de Condesa Masslov y opera en el Hotel hasta enero de 1917, poco antes de su muerte.​ Otra espía menos popular se alojaba en el Ritz, Marthe Richard, que operaba al servicio del gobierno francés.

En 1926, apenas quince años tras la inauguración del hotel, la gestión del hotel pasó al belga Georges Marquet que adquirió el hotel. Esta adquisición tuvo su continuidad en una saga familiar Marquet que alcanzó hasta el nieto que finalmente en el año 1978 vende el Hotel de nuevo. A Georges Marquet se le debe la construcción también del Palace y del Palacio del Hielo. Fue en 1926 cuando Salvador Dalí, que en aquella época vive en la Residencia de Estudiantes, entra en el Ritz con la intención de cortarse el pelo y tomarse un cocktail.​ Era costumbre que posteriormente, cuando venía el pintor a Madrid y se alojara en el Hotel, una de las cuatro esquinas del restaurante fuese reservada a la pareja. Figura entre los primeros consejos de dirección del Hotel un nombre que posteriormente se introduciría en la política española de la época. El 8 de enero de 1932 figura en el consejo José Antonio Primo de Rivera. Poco tiempo después José Antonio tuvo que abandonar su puesto de consejero para atender las obligaciones políticas. Es en esta época en la que se forman los nuevos barmans de Madrid, un ejemplo es Perico Chicote que abrirá su Museo Chicote.8​ Otro de los barman salidos del restaurante es Clodoaldo Cortés que se hizo posteriormente con el restaurante de lujo madrileño Jockey.

En 1991 acogió reuniones paralelas a la Conferencia de Paz de Oriente Medio en Madrid. Las cocinas del Ritz comienzan a ofrecer platos de la cocina española de la mano del chef Javier Aldea, mostrando algunas de las especialidades de sus regiones. El hotel invita periódicamente a chefs españoles regionales a Madrid para presentar y promover sus platos. En 1999 el Ritz fue considerado por la revista Travel & Leisure como uno de los diez mejores hoteles del mundo. El grupo francés Le Meridien realiza su completa rehabilitación en 2001, y el grupo norteamericano Orient-Express (que cambió en 2014 su nombre a Belmond.com Ltd.) se hace cargo del emblemático establecimiento en 2003.

En mayo de 2015, el edificio es adquirido por Olayan (grupo empresarial propiedad de la familia real saudí) y por la cadena Mandarin Oriental,​ quien se hará cargo de la gestión hotelera, incluyendo así al Ritz de Madrid en su exclusivo grupo de establecimientos de gran lujo. El montante de la operación fue de 130 millones de euros, y a principios de 2018 se ha acometido una profunda reforma, cuya duración está prevista hasta finales de 2019, y que dotará al hotel de un spa y nuevos espacios de restauración, así como una apreciable mejora de los servicios y calidad de las habitaciones y suites, y que se eleva a casi 100 millones de euros. En ella se recuperarán elementos emblemáticos como la cubierta de cristal que ocupaba el centro del edificio cuando fue inaugurado, y también se incorporarán piezas artísticas de la colección del Ritz, entre las que se incluyen candelabros de cristal, pinturas antiguas, frescos y esculturas.​​