La Almudena despide a su pastor más longevo

Rouco se despidió ayer con una misa en la catedral tras veinte años al frente de la Diócesis de Madrid

Apenas habían pasado unos meses desde que la Catedral de la Almudena abriese sus puertas a los madrileños cuando Antonio María Rouco Varela pronunció allí su primera Eucaristía como Arzobispo de Madrid. Después de 18 años en Santiago de Compostela, el religioso gallego fue designado por Juan Pablo II como sustituto del cardenal Ángel Suquía y ayer, casi veinte años después de su primera misa en la catedral madrileña, se despidió de la capital «con el corazón dividido entre Santiago y Madrid».

En su homilía de despedida, el Cardenal Arzobispo Emérito de Madrid señaló que en apenas unas semanas –el 22 de octubre– se cumplirán veinte años de su labor de obispo en Madrid. «Venía de Santiago de Compostela, en donde había ejercido el ministerio episcopal durante 18 años», recordó, apuntando que «quería responder en Madrid a la llamada del Señor en aquel momento crítico de la historia contemporánea de la Iglesia y del mundo». Igual que ahora, España se encontraba en una grave crisis económica después de la bonanza que culminó con la celebración de la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de 1992. Por eso, Rouco Varela agradeció a Cáritas Diocesana por ayudar a aliviar «la pobreza y el dolor de muchos necesitados espiritual y materialmente».

Como siempre atento a la actualidad y las necesidades de sus diocesanos, el cardenal tuvo palabras de reconocimiento a la labor de los misioneros, como los dos sacerdotes que vinieron a Madrid a morir tras luchar contra el ébola en África. También llamó a proteger el «derecho a la vida desde que es concebido en el vientre de su madre» y el matrimonio «como una comunidad indisoluble de vida y de amor fecundo en el fruto precioso de los hijos».

La eucaristía fue concelebrada por el Nuncio de Su Santidad en España, Renzo Fratini, el Arzobispo Castrense, Juan del Río, el Nuncio Apostólico en Kazajistán, Miguel Maury, el Obispo de Astorga, Camilo Lorenzo, y los Obispos Auxiliares de Madrid – Fidel Herráez, César Franco y Juan Antonio Martínez Camino– y los vicarios Generales de las diócesis de la Provincia Eclesiástica de Madrid, además de cientos de presbíteros diocesanos. En sus últimos días como Arzobispo, Rouco Varela ha estado visitando en los últimos días las ocho vicarías territoriales reuniéndose con los sacerdotes, religiosos, religiosas y feligreses y manteniendo encuentros con miembros de diversos consejos y organismos diocesanos.

El Arzobispo presentó su renuncia al Pontífice en agosto de 2011 por edad, después de cumplir los 75 años, una fecha que coincidió con la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). El Papa Francisco la aceptó y nombró al vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valencia, Carlos Osoro Sierra, nuevo arzobispo de Madrid, cuando Rouco Varela contaba ya con 78 años. Carlos Osoro Sierra tomará posesión como nuevo Arzobispo electo de Madrid el próximo sábado 25 de octubre en una solemne ceremonia que se celebrará en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena.

Perfil: Antonio María Rouco Varela

Una intensa trayectoria dedicada a la Iglesia

Con 78 años cumplidos, Antonio María Rouco Varela ( Lugo, 20 de agosto de 1936) inició sus estudios en el Seminario de Mondoñedo y después de ser ordenado en 1959 en la Catedral Vieja de Salamanca se trasladó a Munich para profundizar en sus estudios de Derecho y Teología, siendo profesor de Teología Fundamental y Derecho Canónico en el seminario. También fue docente en Alemania, en la Universidad Pontificia de Salamanca –de la que fue vicerrector– y es miembro de la Asociación Internacional de Derecho Canónico y de la Asociación Española de Canonistas. Su labor pastoral se vio recompensada en 1976, cuando el Papa Pablo VI le nombró obispo auxiliar de Santiago de Compostela. En 1984, tomó posesión de la Archidiócesis compostelana, cargo que simultaneó con su membresía en la Conferencia Episcopal Española, institución que presidió de 1999 a 2005 y de 2008 a 2014. El 28 de julio de 1994, Juan Pablo II, le nombró arzobispo de Madrid sustituyendo al cardenal Ángel Suquía, y el 21 de febrero de 1998, el Papa Juan Pablo II le creó cardenal de la Iglesia Católica. También recibió la titularidad de la iglesia romana de «San Lorenzo en Dámaso».