La cara íntima de las ciudades

Uno de los lienzos que integran la muestra de Catalina Díez-Hochleitner
Uno de los lienzos que integran la muestra de Catalina Díez-Hochleitner

Todos aquellos que no vayan a salir de la capital durante estas fiestas tienen la oportunidad de dar una vuelta al mundo a través de la obra de Catalina Díez-Hochleitner y, concretamente, de su exposición «Cuadernos de viajes», que permanecerá en el Centro Cultural Eduardo Úrculo de Tetuán hasta el 16 de enero. Una muestra que alberga muchos de los viajes que esta artista, nacida en París, ha hecho alrededor del mundo por ciudades como Pekín, Nueva York o Cartagena de Indias, y que se ven reflejados en sus cuadros de estilo figurativo: «No pretendo tener un estilo hiperrealista, prefiero alejarme de eso» subraya Catalina, quien, con esta exposición, pretende «dar una vuelta al mundo en 30 días, en vez de en ochenta», comenta entre risas, en refrencia al tiempo que dura la exposición. En sus obras, la artista toma el pulso de las ciudades por las que viaja, las ocupaciones cotidianas de sus ciudadanos, sus momentos de ocio y relax, pero también, en ocasiones, la dureza de las condiciones en las que viven los protagonistas del lienzo.

El pincel se ha convertido en una suerte de apéndice del brazo de esta artista desde que era pequeña. «Estuve un año enferma y tenía una profesora particular con la que los recreos consistían básicamente en pintar, ya que no podía jugar con otros niños». Lo que pudo ser un drama supuso un punto de inflexión en la vida de la pintora, que a partir de ese momento no ha podido dejar de pintar, en ningún momento de su vida, a pesar de que estudió una carrera que nada tenía que ver con el arte como Derecho.

Catalina reconoce que es muy difícil hacer carrera dentro del mundo del arte: «No quiero desanimar a nadie, pero es complicado». La causa de que vivir de la pintura sea casi una utopía es, según ella, «que en nuestro país hay poca cultura del arte. Espero que esto cambie con el tiempo».