Madridec descarga toda la responsabilidad sobre Flores

El director del departamento de seguridad de la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos (Madridec) Rafael Pastor, declara en la cuarta sesión de la vista oral del juicio por la tragedia del Madrid Arena
El director del departamento de seguridad de la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos (Madridec) Rafael Pastor, declara en la cuarta sesión de la vista oral del juicio por la tragedia del Madrid Arena

Ninguno de los tres imputados de la empresa municipal se enteró de que Diviertt incumplía lo acordado en su pabellón, según su declaración.

Aunque todavía no existe ninguna condena firme, nadie pone en duda a estas alturas que el empresario Miguel Ángel Flores vendió bastantes más entradas de las permitidas en la Thriller Music Park, la trágica fiesta de Halloween celebrada en 2012 en el pabellón municipal Madrid Arena. Pero si hay 15 imputados en la causa que se juzga desde la semana pasada en la Audiencia provincial de Madrid es porque no fue una responsabilidad única sino que lo hizo con la connivencia de más gente. El pabellón, propiedad del Ayuntamiento de Madrid, estaba gestionado por la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos (Madridec) y tres altos cargos de la misma están sentados en el banquillo. Pues bien, ayer concluyó la declaración de todos los representantes municipales y ninguno ha asumido responsabilidad alguna en el evento. Ni en materia de seguridad ni en la responsabilidad de contratar con este empresario, ya que nadie se encargó de comprobar que cumplía con lo acordado. Ni siquiera quedó claro que alguien tuviera tal cometido. Si el pasado jueves fue el turno de Paco del Amo, ayer se sentaron a declarar ante la Sección Séptima de la Audicancia José Ruiz Ayuso (técnico de operaciones y producción de Madridec) y Rafael Pastor (director de Seguridad y Emergencias de la empresa pública, aunque él negó ayer este cargo). Ayuso adoptó durante su declaración una actitud casi servil ante las preguntas de la fiscal y de las acusaciones y asegura que aquella noche sí detectó que había vías de evacuación taponadas antes del inicio de la fiesta. «Había más barras y el túnel del terror», confirmó, pero no lo reflejó esas incidencias en su informe porque su jefe le dijo que Gema Aznal (secretaria de Diviertt, la organizadora) no lo había reflejado pero ya estaba «aprobado». También explicó que solucionó un problema en dos vomitorios de la planta baja (cota 0) que estaban cerrados con dos cintas y consiguió que los quitaran. Pero gran parte de la «losa» que pesa sobre Ayuso es que fue desde su teléfono de empresa desde donde se hicieron varias llamadas al jefe de equipo de Seguriber, José Antonio Díaz Romero (que declara hoy) para que diera la orden de abrir el famoso portón de carga por donde entraron miles de jóvenes en masa directamente a pista. Eso sí, la orden no la dio él sino su jefe y máximo responsable de Madridec aquella noche en el Arena, Paco del Amo. Por su puesto Del Amo negó el pasado jueves haber dado esa orden («nadie me lo pidió», dijo) pero Ayuso sí reconoció ayer haber dejado su teléfono varias veces a Del Amo en torno a la hora de la supuesta orden (la llamada clave sería a las 2:28 horas). Lo más llamativo de su declararción fue cuando aseguró que «la primera vez» que ha escuchado el término «jefe de emergencias» fue aquella madrugada ya que «nadie le comunicó por escrito ni verbalmente» que ése fuera su cometido. Por su parte, Rafael Pastor se mostró a la defensiva y trató de hacer como si fuera un empleado más de la empresa pública y aclaró en reiteradas ocasiones que él sólo era el «subdirector-coordinador de Seguridad» de Madridec y que, pro tanto, no era «el máximo cargo de seguridad». De hecho, reconoció desconocer si se cumplía el plan de autorpotección en los eventos y descargó toda responsabilidad en el cliente que alquila.