¿Quién es quién, Bruno Mars?

El hawaiano, que aspira a ser nuevo rey del pop, busca voz propia luchando contra los lugares comunes.

La organización no permitió hacer fotos ayer, sino que difundieron imágenes recientes de Mars, el segundo por la derecha
La organización no permitió hacer fotos ayer, sino que difundieron imágenes recientes de Mars, el segundo por la derecha

El hawaiano, que aspira a ser nuevo rey del pop, busca voz propia luchando contra los lugares comunes.

Serán los efectos de los programas estilo «Tu cara me suena» o del mimetismo del pop de radiofórmula de hoy, pero es imposible escuchar a Bruno Mars sin sentir un «dèja vu». Hay en sus canciones golosinas y simpatía, pero también algo que te recuerda a algo anterior en cada momento. No está del todo mal, porque éxitos como los que contiene «24K Magic» transmiten un plácido confort. El hawaiano, nacido Peter Gene Hernández hace 32 años, se presentó en el Wanda Metropolitano de Madrid con los mejores trucos del hip-hop, el R&B y la electrónica contemporánea, un arsenal demoledor para endulzar a 55.000 fieles.

Fue también una noche para nota a pie de página de la historia, pues el recital de este aspirante a rey del pop fue la puesta de largo del flamante estadio Metropolitano, casa del Atlético de Madrid, en asuntos musicales. Pero a lo que íbamos: tras una primera (habría unas cuantas) salva de fuegos artificiales, y como era de esperar en este tipo de «tours» mundiales, Mars se mantuvo fiel al esquema de la gira: el R&B de «Finesse» para arrancar, que suena como la sintonía de un espacio infantil, seguida de la más conseguida «24K Magic», un rap bastante contemporáneo y vacilón. «Treasure», de su primer álbum «Unorthodox Jukebox» hace mover los pies a un muerto y, aunque intentábamos evitarlo, ya es hora de sacar a relucir la inevitable comparación con Michael Jackson. Es casi imposible sustraerse a la larga sombra de «Jacko» de la misma manera que se hace raro pensar en el Barça sin Messi. Y en el caso de Mars la admiración por su maestro es tan patente y está tan asimilada que no se puede negar en cada paso de baile, y eso que en su último trabajo hay un esfuerzo por alejarse de ello. También, por suerte, hay otro Burno Mars, el fanático de la Motown. Ahí está «Perm», un temazo «soul» que ayer brilló con luz propia y demostró que el americano tiene por delante un fértil camino si lo quiere recorrer, el de la tradición. Hay un tercer Bruno Mars, el de «Calling All My Lovellies», «Chunky» y «That’s What I Like», reinterpretaciones más o menos convencionales del R&B (dentro del, por momentos, descaradísimo «playback» de la instrumentación), pero perfectas para una noche de verano como la de ayer en Madrid. «Versace On The Floor», en cambio, es un indigesto baladón no apto para mayores de edad, exactamente como le pasa a la más «uptempo» «Marry You». El sonido pudo haber sido mejor, especialmente en los laterales del estadio. El estreno del Wanda pasó factura. Por fortuna, Mars se guardó para el último tercio del concierto «Locked Out Of Heaven», «Just The Way You Are» y «Uptown Funk», de sus tiempos con Mark Ronson para que nadie pudiera remediar una enorme sonrisa al salir de estadio.