Actualidad

Villarejo registra la marca roja del «ébola del olivo»

El municipio detecta por primera vez en un olivo de la península la bacteria Xylella Fastidiosa para la que no hay tratamiento. Medio Ambiente comienza el lunes la tala y quema de hasta 300 ejemplares para prevenir su propagación.

El municipio detecta por primera vez en un olivo de la península la bacteria Xylella Fastidiosa para la que no hay tratamiento. Medio Ambiente comienza el lunes la tala y quema de hasta 300 ejemplares para prevenir su propagación.

Publicidad

Su nombre lo dice todo. La Xylella Fastidiosa y el sobrenombre con el que se la conoce es aún peor: «el ébola del olivo». Aunque los científicos insisten en que este término no es riguroso, porque no es un virus, sino una bacteria, y no afecta al ser humano ni a los animales, lo cierto es que es en la actualidad la principal amenaza para los agricultores de todo el mundo, donde ha arrasado millones de hectáreas. Y es que su propagación es casi tan temerosa y letal como la del terrible virus del ébola. Esta bacteria, que se instala en la madera o en el sistema circulatorio de la planta ha hecho aparición en una finca de olivos de Villarejo de Salvanés para temor de todo el sector olivarero español, que representa el 60% de la producción de la UE. Las alarmas no sólo han saltado en Madrid, donde hay más de 4.500 agricultores dedicados a la producción de aceite, también en Castilla-La Mancha, por la cercanía a Villarejo y, por extensión, en Andalucía, donde la producción del aceite es de más de un millón de toneladas al año.

El gran problema de esta agresiva bacteria es que no existe un producto que acabe con ella y la única forma de erradicarla es cortar el ejemplar infectado, triturarlo o quemarlo, hacer lo mismo con los ejemplares que se encuentran en un radio de 100 metros y rezar o cruzar los dedos para que ningún mosquito haya actuado de vector. Su aparición en Madrid ha roto además con la leyenda de que no se propagaba en climas fríos, ya que viene de zonas tropicales de América.

La tala en Villarejo de Salvanés comenzará el lunes y afectará a unos 300 ejemplares que ya están marcados con una pintada roja. El Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (Imidra) de la Comunidad de Madrid ha tomado las riendas del caso para su «urgente» e «inmediata» erradicación. Hasta ahora, en España, esta bacteria sólo se había localizado en Baleares y en Alicante donde se detectó en almendros y se está trabajando en su extinción. La preocupación por la aparición de un brote en el centro de la Península ha hecho que en sólo 24 horas desde la confirmación del caso se pusiera en marcha el protocolo fijado por la Unión Europea.

Por el momento, sólo ha dado positivo un olivo, pero los graves daños que puede provocar en nuestro país –ya que ataca a los cítricos, la vid y el olivo– ha hecho que se pongan en marcha todas las medidas de prevención y fitosanitarias para evitar su propagación. La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio del Gobierno regional ha presupuestado dos millones de euros de forma preventiva, ya que cada foco está valorado en unos 500.000 euros .

Publicidad

Según explica Ignacio Benito, técnico del Imidra, el aviso llegó el martes. Un agricultor de este municipio situado en el kilómetro 48 de la A-3, la autovía que va a Valencia, se puso en contacto con uno de los técnicos de la Consejería que periódicamente vigilan y muestrean los ejemplares de vid y olivo de la región. «Explicó que había detectado en un ejemplar unos síntomas que no sabía si podían provenir de un herbicida que habrían echado en la finca de al lado, pero cuando va la técnico, también aprecia algo inusual» a pesar de que la decoloración marrón que mostraban las hojas del olivo «sospechoso», también podría haberse confundido con falta de agua o carencia de nutrientes. En el laboratorio de la Comunidad dio positivo en Xylella Fastidiosa, pero las alarmas no se activan hasta la pertinente segunda comprobación en el Laboratorio Nacional de Referencia de Bacterias Fitopatógenas de Valencia. El protocolo se desencadena: la Comunidad fija entonces un máximo de 15 días para «contener y erradicar» el brote. Así, a partir del lunes, todo ejemplar situado en un radio de cien metros, así como todos los que puedan mostrar síntomas, «serán talados y triturados. E incluso quemados», explica Benito. Además, en un radio de 500 metros (más de lo que indica el plan de contingencia) se haría un tratamiento fitosanitario y de insecticida para intentar limpiar la zona de los mosquitos que actúan de trasmisores de la Xylella. De forma sumultánea se establece una vigilancia en lo que se denomina «zona tampón» que afecta a un área de cinco kilómetros a la redonda en la que se impide el transporte de especies vegetales, ya que ésta es la otra manera que tiene la bacteria para propagarse. Por este motivo, también quedan afectados los viveros. El protocolo se mantiene activo durante, al menos, cinco años en los que en la zona 1 (radio de 100 metros desde el ejemplar afectado) no se podrá volver a plantar y en la zona 2, la que acota un área de cinco kilómetros no se podrán trasladar especies vegetales.

El protocolo contempla indemnizaciones para los agricultores afectados (en las que se tiene en cuenta el lucro cesante) que, desde el momento en el que activa este reglamento, están obligados a permitir el acceso a su parcela a los técnicos de Medio Ambiente y deben señalizar además la zona afectada.

Publicidad

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Madrid (UPA Madrid) ha mostrado su «profunda preocupación» y ha explicado que «a pie de campo este sentimiento se extiende más allá de los olivareros debido a que esta bacteria supone una amenaza mortal para todas las especies de cultivos leñosos».

La organización agraria estará presente esta tarde en la primera reunión del grupo de trabajo creado por la Consejería para luchar de forma conjunta contra la Xylella fastidiosa y está en contacto con la UPA de Jaén, provincia productora de aceite por excelencia cuyos agricultores están pendientes de lo que ha sucedido en Madrid desde que se detectó el brote. «Este caso no podía haber aparecido en un lugar peor», explicaron desde UPA Madrid, ya que se trata de la zona de mayor producción vinícola y olivarera.