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Los Wachowski, el tiempo en sus manos

Los directores de «Matrix» y Tom Tykwer construyen en «El atlas de las nubes», una epopeya de historias entrelazadas en la que las dimensiones se disuelven

Camareras futuristas Una de las historias cuenta cómo en un Seúl del futuro las antiguas divisiones entre amos y sirvientes se radicalizan
Camareras futuristas Una de las historias cuenta cómo en un Seúl del futuro las antiguas divisiones entre amos y sirvientes se radicalizanlarazon

Historias, personajes, épocas, géneros... «El atlas de las nubes» es la mayor amalgama de variopintos elementos narrativos vista en la gran pantalla en muchos años. Sólo al pensar que se trata de la nueva película que los hermanos Wachowski, responsables de la trilogía de «The Matrix», han hecho junto al realizador Tom Tykwer («El perfume: historia de un asesino»), podemos empezar a entender la dimensión filosófico existencial que esta epopeya cinematográfica de tres horas pretendía alcanzar. Todo empieza con el deseo de tres amigos de pasar más tiempo juntos. La gente corriente optaría por unas vacaciones, pero, en Hollywood, los planes se hacen de una manera distinta. «Nos conocemos desde hace 10 años –cuenta Tykwer–, y nos convertimos en grandes amigos, pero nunca podíamos disfrutar de nuestra compañía porque siempre estábamos viajando. Así que nos dimos cuenta de que la única manera de conseguirlo era hacer una película juntos», añade.

La novela homónima de David Mitchell, publicada en 2004, reunía las condiciones para que seis manos no se estorbaran en la dirección de una película. «Nos dimos cuenta en el mismo momento de leerla. Son muchas historias y muchos géneros; necesitaba más de un director», asegura el realizador. La separación estética que suponen estas seis historias facilitó mucho el trabajo de dirección, no tanto el guión, firmado también por los realizadores. «Escribir juntos fue realmente difícil». Superados estos primeros obstáculos, se embarcaron en una super producción que dio como resultado una película de tres horas en las que viajamos desde los mares del Pacífico Sur del siglo XIX hasta un futuro pos apocalíptico en el año 2321, pasando por la Inglaterra y Escocia de los treinta, el San Francisco de los setenta, el Reino Unido en la actualidad y una Corea futurista en 2144. Por alejadas que puedan parecer, todas las historias están contenidas a través de diferentes recursos las unas en las otras.

Mosaico de géneros

Una única línea argumentativa, eso sí, viaja a través de las diversas ubicaciones espacio temporales: la idea de cómo las acciones de las vidas individuales tienen repercusiones entre sí a través del pasado, el presente y el futuro. «Lo que más me interesa de esta idea es el hecho de que nuestros actos cobran una relevancia especial, lo que también implica que nuestra responsabilidad es mayor», dice Tykwer. «El atlas de las nubes» explora, en efecto, la conexión de los acontecimientos a través de los siglos. Para enfatizar esta idea, los directores han utilizado a los mismos actores en todas las historias caracterizados de diversas formas: Tom Hanks, Halle Berry, Susan Sarandon y Hugh Grant, entre otros cambian su imagen para potenciar dicho mensaje, que hace que «todas las vidas, independientemente de lo que ocurra con ellas, son igual de profundas e importantes. Nada es irrelevante, por lo que la vida merece mucho más la pena», asegura el director.

En las seis historias encontramos, además, otro tema central: la libertad. De una manera u otra, los personajes se convierten en víctimas o verdugos, en héroes o villanos, en una serie de relaciones en desigualdad cuyo motor es la opresión. «Todos compartimos un deseo, que es el de tener la vida que queremos, y, en muchas ocasiones, no somos conscientes de que nuestras elecciones tienen un efecto sobre los demás», comenta Tykwer, quien cree, además, que «la palabra "libertad"se usa demasiado. Como "democracia"que, por cierto, no da la libertad. A todos nos atrae el poder y lo que supone. Esta película muestra cómo los seres humanos no somos sólo buenos. También somos egoístas, y es algo con lo que hay que vivir».

Uno de los aspectos más destacables es la capacidad de los directores para convertir esta película en un mosaico de géneros cinematográficos: drama, aventuras, ciencia ficción, comedia, tragedia romántica... Todos conviven y se entrelazan para construir un gran mosaico de las emociones humanas. También la importancia de la música. Uno de los recursos más importantes con lo que cuenta la cinta es el hecho de que el propio Tykwer escribió el sexteto «Cloud Atlas» (atlas de las nubes, en inglés», una pieza musical que tiene una relevancia especial en todo el metraje de la cinta. ¿Cómo afecta esta composición en el proceso creativo? «Fue crucial desde el comienzo. Se trata de un método con el que trabajo desde mi primera película. Incluso en mis cortometrajes, la banda sonora estaba ahí antes de que se filmaran. En "Atlas de las nubes"la influencia era incluso mayor. Obviamente, era técnicamente necesario porque hay personajes que aparecen tocando el piano y para rodar necesitas conocer lo que está sonando; también el resto de los actores necesita saber lo que se supone que están escuchando. Siempre he creído que la primera aproximación a la atmósfera de la película es descubrir su banda sonora, porque hacerse una idea visual en un principio no es posible», asegura el director.

De hecho, la única nominación que recibió esta película en los Globos de Oro de este año fue la banda sonora, candidatura que Tykwer compartió con Reinhold Heil y Johnny Klimek, quienes finalmente no lograron el premio. Donde no se ha hecho un hueco «El atlas de las nubes» es en la gala de los Oscar de este domingo. Los premios técnicos, que los Wachovski tenían casi asegurados en cada entrega de «The Matrix», también se les han resistido en esta ocasión.

El detalle

LA REVOLUCIÓN MATRIX

En 1999, casi nadie había oído habla de los hermanos Wachowski. Sin embargo, «Matrix» (en la imagen) irrumpió en el panorama cinematográfico como pocas películas en la década de los noventa. La ciencia ficción parecía un género agotado después del éxito «Blade Runner». Sin embargo, estos dos desconocidos consiguieron recaudar 740 millones de dólares con una película que aunaba filosofía, acción y ciencia-ficción y cuyo estilo visual ha sido copiado hasta la extenuación en películas posteriores. Concretamente, la cámara lenta en las escenas perfectamente coreografiadas de lucha fue reproducida en un sinfín de películas. Y también parodiadas. La Academia de Hollywood reconoció la creación de nuevos recursos expresivos otorgándole premios en las categorías técnicas. Su gran éxito supuso casi un cheque en blanco que les permitió continuar la saga hasta las tres películas. En 2003 estrenaron las dos siguientes: «Matrix Reloaded» y «Matrix Revolutions».