Madrid

La «trampa» de Madrid Central: multó menos con más desplazamientos

En marzo, el mes con más movimiento de coches, apenas se notificaron 4.000 multas, mientras que el pasado octubre se han impuesto 120.305. Los últimos datos confirman que el Ayuntamiento de Carmena retrasó todo lo que pudo las sanciones hasta las elecciones del 26-M

Hasta mediados del pasado mes de noviembre, según los últimos datos disponibles, se multó a 55.364 personas por acceder indebidamente a Madrid Central. En octubre, a mes completo, se alcanzó la cifra más alta de sanciones: 120.305. Sin embargo, en los primeros meses desde que la ordenanza entrara en su fase sancionadora, el número de multas era muchísimo más bajo: 4.161 en marzo –bien es verdad que desde el 16 de marzo, cuando comenzaron oficialmente las sanciones–; 7.358 en abril; 13.369 en mayo... y hasta llegar a junio, donde se dispararon hasta 79.974. Resulta curioso constatar las cifras tan bajas en marzo y abril, cuando fueron los meses en los que se produjeron más desplazamientos a la zona restringida. Según los datos de la Dirección General de Planificación e Infraestructuras de Movilidad, dependiente del Área de Medio Ambiente y Movilidad, en marzo entraron 111.260 coches, mientras que en abril fueron 110.909. De hecho, y de acuerdo a estos mismos datos, marzo fue el mes donde se produjeron más tránsitos de entrada a Madrid Central: 142.582, según las 115 las cámaras de acceso al área de bajas emisiones.

¿Cómo es posible que las multas en Madrid Central fueran inmensamente menos numerosas cuando más coches entraban en el perímetro? ¿Se produjo una epidemia de temeridad entre los conductores madrileños por la cual accedían a la zona restringida sin temor alguno de ser multados al no contar con distintivo?

La respuesta es más prosaica. Básicamente, los datos revelan que entre los meses de marzo y junio, en los que el Ayuntamiento dirigido por Manuela Carmena y liderado en el Área de Medio Ambiente por Inés Sabanés presumían de su ordenanza, Madrid Central estrenó su fase sancionadora de forma «ultralight», presumiblemente para que Ahora Madrid, después Más Madrid, no se viera perjudicado en los comicios locales del 26-M. De hecho, el Ayuntamiento de Carmena retrasó la aplicación de multas al 16 de marzo, cuando estaba previsto que el periodo informativo durara solo hasta el 28 de febrero.

Sin embargo, esos 16 días de diferencia no explican un cómputo tan bajo de multas en marzo. Cuando ya tomó posesión de su cargo el pasado julio, el actual alcalde, José Luis Martínez-Almeida, aseguró que Sabanés dio «orden verbal» a los agentes de Movilidad de no multar a los vehículos con etiqueta B y C que entraran en la zona restringida, por lo que solo se habría sancionado a los coches sin distintivo, los más contaminantes. Al menos hasta pasados los comicios. De hecho, es muy llamativo que del mes de mayo al de junio, el número de multas aumentara casi un 500%

Con todo, Inés Sabanés negó que diera ninguna «orden verbal a nadie». Sí que reconoció que el sistema de multas era «gradual», y que éstas no eran «el centro» de la ordenanza, sino la concienciación de los ciudadanos. «Siempre expliqué que se iba a ir controlando y evaluando, remesa a remesa, para garantizar la seguridad de los usuarios», añadió el pasado verano, al ser preguntada por las acusaciones del alcalde. Así, reconoció que la intención era empezar por «los más contaminantes» y, después, ir «metiendo y metiendo».

En cuanto a los vehículos más sancionados desde marzo hasta mediados del pasado noviembre, según los datos de Movilidad, los más afectados son aquellos que portan la etiqueta C, con 241.916 denuncias, lo que supone un 43,32% del total. En segundo lugar se encontrarían aquellos con el distintivo B, con más de 206.000, lo que supone un 36,89% de las sanciones. Por último, los menos multados son los que no cuentan con etiqueta: 241.916 notificaciones, lo que viene a ser dos de cada diez multas.

Sobre la próxima puesta en marcha de la estrategia medioambiental Madrid 360, que vendrá a reemplazar a Madrid Central a lo largo del próximo trimestre, la vicealcaldesa, Begoña Villacís, insistió ayer en que su Gobierno estudiará «con tranquilidad y sosiego» la propuesta de la Fiscalía de Medio Ambiente de intentar perseguir por la vía penal a los conductores de vehículos altamente contaminantes cuando se decreten restricciones de tráfico por los altos niveles de polución. Una propuesta que, para Villacís, «pone de manifiesto que el problema de Madrid son el millón de los coches que entran todos los días a la capital», revelando que Madrid Central «es un apaño».

Desde que el nuevo Gobierno municipal tomara posesión, y después de ver cómo una moratoria de las multas era anulada por los juzgados, el Ejecutivo local ha ido denunciando progresivamente todos los fallos con los que contaba Madrid Central. Así, el pasado mes de septiembre se detectaron errores en el sistema que anulaba las multas en el 30% de los aparcamientos.