En el laboratorio madrileño que desenmascara al Covid-19

Cinco horas pasan desde que llegan las muestras al laboratorio de Life length, en el Parque Científico de Madrid, hasta que se obtiene un resultado. En marzo, el 80% de las muestras eran positivas; ahora el 10%

En el Parque Científico de Madrid, uno de los más importantes de España, y donde están instaladas más de medio centenar de empresas de biotecnología, se encuentra el laboratorio de Life Length. Desde el pasado mes de marzo, este centro se ha impuesto una meta: desenmascarar al Covid-19 a través de test masivos. Tienen capacidad para realizar hasta 3.000 al día. Y su labor ha pasado a ser una actividad esencial durante la pandemia.

El laboratorio se dedica al análisis de telómeros en distintas áreas celulares: detecta la edad biológica, trabaja en ensayos in vitro... Pero su actividad cotidiana la absorbe casi al cien por cien el virus. El motivo, la demanda tanto de empresas como de particulares que requieren información sobre su posible carga viral para poder retomar su actividad cotidiana o reencontrarse con sus familiares. Cuarenta personas están entregadas a este cometido diariamente. «Cuando empezamos, todo el mundo estaba muy estresado y teníamos mucho miedo. La mayoría de las muestras que nos llegaban eran de residencias de ancianos privadas, con cargas virales enormes. Escuchábamos las noticias y pensábamos que las muestras de la gente que habíamos analizado pertenecían seguramente a algunas de esas personas que no habría podido superar el virus. Pero con protección, se puede trabajar. De hecho, no hemos tenido ningún contagio entre nuestros empleados», explica Nuria de Pedro, doctora en Biología Celular y Molecular.

El propio laboratorio ha constatado cómo la curva de contagios se ha ido doblegando con el paso del tiempo. «Cuando empezamos a hacer las pruebas, en el mes de marzo, el 80 por ciento de las que recibíamos eran positivas; ahora son sólo el 10% e incluso hay días que hay cero».

En el laboratorio, cada máquina tiene su código y calibración, los equipos informáticos están envueltos en plásticos, hay pistolas de escaneado y todo está automatizado. Está dividido en varias zonas y las personas dedicadas a Covid-19 trabajan con epis, mascarillas, dobles guantes...Desde que llega una muestra hasta que culmina el proceso de análisis que permite detectar si una persona está infectada o no o si tiene anticuerpos que revelen que ha tenido un contacto previo con la enfermedad han podido pasar hasta cinco horas.

La inmensa mayoría de las muestras que llegan a este laboratorio son de Madrid, precisamente una de las comunidades autónomas más castigadas por el virus y los resultados obtenidos arrojan porcentajes superiores a las pruebas serológicas del Ministerio de Sanidad. Calculan que entre el 15 y 18 por ciento de personas de Madrid pueden haber estado infectadas.

El laboratorio realiza tres pruebas. La más común es la PCR, para la que se toma una muestra de la boca y la nariz con dos hisopos para buscar la carga viral. «Nuestra tasa de precisión es del 99,9%, utilizamos reactivos que sólo la parte química nos cuesta 25 euros por cada prueba, pero no estoy dispuesto a sacrificar la calidad porque imagino que cada persona es mi padre, mi hermana o mi mejor amiga», cuenta Stephen Matlin, CEO de la compañía. A eso se añade que «hay que tomar la muestra bien». Cree que «es una barbaridad» que un paciente se tome la suya propia, o que se haga con un hisopo rígido en la nariz .

Luego están las pruebas serológicas, conocidas como el test «Elisa», cada vez más demandado porque es el que mide la presencia de anticuerpos que confieren inmunidad frente al virus. Para ello se hace una prueba de sangre. En el laboratorio se miden hasta tres genes. Pero, ¿por qué es importante analizar hasta tres? «Porque los virus mutan y, si se hace la PCR de uno solamente puede que dé negativo sin saber el porqué pero, si se realiza con tres, tienen que mutar muchísimo para que no lo detectes, proporciona una mayor seguridad de lo que está ocurriendo», explica Nuria de Pedro.

Mientas, las muestras nasofaringeas que han llegado al laboratorio han pasado ya por media hora de «estufa» que inactiva el virus de las muestras a una temperatura de 60 grados. Con una pipeta se transfiere un mililitro de muestra a la placa, se añaden reactivos y se pasa a la máquina que extrae el ARN (ácido ribonucleico) de las muestras. Después, viene todo el proceso de amplificación del material genético para saber si los resultados son son positivos o negativos.

Otra de las pruebas con mucha demanda, sobre todo por empresas, son los test rápidos. Basta con una gota de sangre. Es la más fácil y económica. Los resultados se pueden obtener en 15 minutos y sirve para constatar si en ese momento una persona está contagiada o no.

Matlin asegura que «hay muchas compañías pirata que han fabricado productos de baja calidad y con niveles de especificidad y sensibilidad muy bajos y, como en todo, hay calidades, de la misma manera que no es lo mismo un vino caro que otro barato». Y lo dice mirando orgulloso a los diplomas de las autoridades españolas y americanas que acreditan a Life Length y que se exhiben a la entrada de las oficinas de la calle Miguel Ángel, 11, donde se toman las muestras.

Desde marzo, su laboratorio ha invertido más de dos millones de euros para adaptarse a estas pruebas y hacerlas «con los mejores reactivos y equipos. Hubo momentos en los que no había disponibilidad para hacer test y los precios se dispararon. Al igual que ha ocurrido con el precio de las mascarillas, ha sucedido con los productos que utilizamos porque son los mismos que necesita un laboratorio de EE UU o de Japón».

¿Debería hacerse todo el mundo test?

La polémica en los últimos meses se ha centrado en la conveniencia o no de hacerse test que permitan detectar la presencia del virus. Para el CEO de Life Length, Stephen Matlin, es necesario porque «el problema de esta enfermedad es que la inmensa mayoría de las personas está asintomática, va pensando que está bien porque tiene un sistema inmunitario bueno, pero luego quedas con familiares y amigos o con personas que pertenecen a grupos de riesgo y puedes acabar haciéndolas enfermar». Matlin asegura que cada persona con Covid-19 puede infectar al menos a tres personas de media. «La forma de tratar esta enfermedad altamente contagiosa es poner en cuarentena a los infectados pero, como la inmensa mayoría no lo saben, si no se hacen test, es imposible aplicar este método».