Efecto Covid: se disparan un 37% los accidentes de bicicletas

El final del confinamiento ha provocado un aumento de las incidencias respecto al año pasado. Chamberí y Moncloa, los distritos con más siniestros

Estos tiempos de Covid y confinamientos son poco amigos, obviamente, de la movilidad, ya sea en coche, en metro, en autobús... o en bicicleta. Tanto tiempo en casa, entumecidos y sin ver la calle nos ha hecho más débiles, más frágiles. Más torpes. La obligatoriedad de permanecer en casa o el cierre del ocio nocturno, la suspensión de conciertos y otros eventos multitudinarios, como festivales o congresos, la actividad laboral centrada en el teletrabajo o el simple miedo de muchos a salir de casa y contagiarse –esto existe y más de lo que usted cree–, ha provocado que se anulen las cifras que antes conocíamos de transporte público. Ahí está el dato de la demanda de taxis, que ha caído al 40%. El gran triunfador de tanta penalidad y tanto miedo ha sido el vehículo privado, andar... y la bicicleta.

Lo cierto es que las últimas estadísticas sobre movilidad en Madrid de bicicletas y accidentes en los que se han visto involucradas dan mucho que pensar. De los 187 accidentes de bici contabilizados entre junio y julio de 2019 hemos pasado a los 257 en esos mismos meses de 2020. Hace nada. Unas cifras que hablan por sí mismas de la torpeza, al parecer, con la que salimos del confinamiento, quizá la falta de prudencia o las ganas incontrolables de volver a pedalear. El resultado: un 37% más de accidentes.

Por distritos, Moncloa-Aravaca, Chamberí, Retiro Hortaleza o Arganzuela se llevan la palma de los accidentes, entre los que lo más habitual han sido las caídas (111) seguidos a distancia ya por alcances y atropellos. Protagonizados casi siempre, en el 80 por ciento de los casos por el conductor. Un ciclista que en 2020 ha sido mayoritariamente hombre (de entre los 21 y los 49 años) y en horario de tarde-noche. Unos accidentes con distinto grado de lesividad pero que en 2020 no han provocado ninguna muerte. Algo, por otro lado, que no ocurrió con menos accidentes en 2019 (187), cuando sí hubo un fallecido.

Curiosamente, el año pasado, por distritos, los siniestros cambiaron. Tuvieron lugar en Centro, Fuencarral-El Pardo, Arganzuela, Retiro y Puente de Vallecas. Unas bicicletas que han sido la opción elegida, sobre todo, en los días soleados de Madrid. Esos cielos velazqueños ligan bien con pedalear en una ciudad que en los últimos meses ha visto incrementarse su uso. Unos recorridos por Madrid que en muchos casos están unidos al ocio de tarde o nocturno, ya que ha sido en estas franjas horarias en las que más se ha utilizado este medio de transporte. Una situación que, pese a las restricciones del coronavirus, no ha alterado la manera de vivir y disfrutar de los madrileños, ya que han mantenido, inalteradas, en los recientes meses de junio y julio, sus salidas por las tardes. Muchos de los ciudadanos que utilizan bicis del Ayuntamiento, con la vuelta a una cierta «actividad» presencial en las calles, abandonando en parte lo que ha sido el teletrabajo de los últimos meses e incrementando las salidas nocturnas, apuntan al Consistorio para que «relaje» en lo posible el tráfico en el centro de la ciudad, con más zonas de 20 y 30 kilómetros por hora de velocidad máxima y delimitando carriles bici.

No es casual. La pandemia y la movilidad casan bien con ir en bicicleta. Esta se ha convertido en un serio competidor con el coche particular. A nadie debe extrañar que empresas españolas de movilidad como Cabify lanzase en las últimas semanas una nueva aplicación para fomentar la bicicleta y ofrecer servicios especializados a ciclistas urbanos como planes de mantenimiento, acuerdos con talleres o seguro de responsabilidad civil o de accidente. La bicicleta, según los expertos en movilidad, se ha presentado en todo este escenario Covid en el que estamos como un arma doble, que podría contribuir a reducir el uso del coche en las ciudades, pero también a descongestionar el transporte público, el metro y el autobús, algo necesario de cara a la famosa desescalada constante en la que estamos instalados. Un instrumento de transporte que además no ha estado prohibido al salvaguardar la distancia social.

En esta salida de la crisis sanitaria, con planes higiénicos muy elaborados y en ocasiones difíciles de cumplir, mientras los políticos gestionan una salida a la pandemia, el futuro de la movilidad en ciudades como Madrid deberá esperar. Todo ha echado el freno. Menos las bicicletas, que recorren la ciudad vacía. Vayamos con cuidado de no ingresar en las estadísticas de accidentes.