Más rápida, más furiosa y rodada en España

Cuando uno tiene delante a Vin Diesel no sabe muy bien en qué centrarse, si en sus brazos o en su voz. El actor lleva tantos años interpretando a Dom Toretto que en parte se ha mimetizado con su personaje. Cuesta creer que no tenga un coche esperándole en la puerta para comenzar una carrera a vida o muerte nada más terminar la entrevista. Y el equipo que ha trabajado con él en «Fast & Furious 6» parece que tuvo el mismo problema. Dan por hecho que el actor es casi un superhéroe y cuando le piden que haga una escena que le lleva al límite, Diesel acaba rodándolas porque le da vergüenza responder que es muy peligroso. «Termino haciendo lo que en realidad no quiero. Pero eso es culpa mía. Me he atrevido con algunas escenas de acción que me asustaron. Fui un poco estúpido», explica.

La saga de los 1.600 millones

Hace doce años, una película basada en las carreras de coches callejeras de los suburbios de Los Ángeles se embolsó 207 millones de dólares. Pero ahora todo está en otro nivel. La franquicia de ruedas y chicas exuberantes lleva recaudados 1.600 millones. En definitiva, la banda de Toretto, que incluye a la española Elsa Pataky, atrapa cada día a más fieles. Según explica Diesel, metido en esta ocasión también a productor, ya no vale sólo la acción. La gente espera también un buen guión, relaciones consistentes entre los personajes y superación. Cuando LA RAZÓN le pregunta cómo se prepara para estas escenas, el actor comienza a hacer ejercicios con sus potentes brazos, los junta y se pone a rezar. «No me puedo mentalizar de otra forma. Nunca sabes qué va a pasar», bromea.

En la última entrega, Toretto (Diesel) y Brian O'Conner (Paul Walker) dieron un golpe en Río de Janeiro, que los dejó con los bolsillos llenos pero con la pena de vivir lejos de casa. Así que ahora aceptan una suculenta oferta para dejar de ser forajidos que les llevará a Londres y España. La carrera en el corazón de la capital británica, a la que da salida la cantante Rita Ora, es espectacular. Es sólo la tercera película en la historia que se rueda en Piccadilly Circus. Y el escenario fue más complicado de lo habitual, ya que las grabaciones se realizaron durante los preparativos de los Juegos Olímpicos. «Eso lo significó todo para nosotros», dice Justin Lin.

El taiwanés, a quien se atribuye haber revitalizado la saga, repite por cuarta vez como director. Aunque dijo estar «encantado» con que la franquicia haya llegado a ser tan exitosa, anunció que ésta sería su última vez. «Creo que es un buen momento para dejarlo. Estoy muy orgulloso con lo que ofrezco. Hay muchas sorpresas», matiza. Una de las que se pueden desvelar es la aparición de un tanque, cuya escena se rodó en Canarias. Para el rodaje se desplazaron a Tenerife más de 400 personas y un centenar de vehículos, entre ellos tanques de guerra (uno real y dos réplicas) de varias toneladas de peso. «Aplastamos un montón de coches, como siempre», dice Neal H. Moritz, uno de los productores. «Teníamos pensado combinar aplastamientos reales con efectos visuales, pero la tremenda eficiencia del tanque permitió que lo rodáramos todo en tiempo real. Es asombroso, y no creo que se haya hecho nada parecido antes», añade.