Las carreteras del futuro

Nuevas tecnologías como el 5G o las fuentes de energía alternativas transformarán la movilidad y convertirán estas vías en inteligentes, más seguras y eficientes

Gracias a la tecnología 5G y al despliegue masivo de sensores los usuarios y elementos de la vía compartirán información
Gracias a la tecnología 5G y al despliegue masivo de sensores los usuarios y elementos de la vía compartirán información FOTO: dreamstime

Más pronto de lo que pensamos, será el mismo asfalto por el que circula nuestro vehículo el que nos informe de cómo está el tráfico, de las condiciones meteorológicas e, incluso, de si debemos moderar la velocidad porque más adelante se está produciendo una retención. También nos cruzaremos con vehículos autónomos que se conducen solos o podremos cargar nuestro coche eléctrico mientras viajamos.

La movilidad está cambiando a un ritmo vertiginoso y cosas que parecían casi de ciencia ficción son una realidad que encontramos a la vuelta de la esquina. Por ejemplo, la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos (Ganvam), calcula que, en 2025, en España habrá ya más de nueve millones de turismos interconectados. Y es que, en esas carreteras del mañana, las señales de tráfico dejarán de ser postes mudos y podrán cambiar su mensaje en tiempo real si las condiciones de tráfico varían. Gracias a tecnologías como el 5G y al despliegue masivo de sensores y LED, los usuarios y elementos de la vía, incluso los pasos de cebra o las glorietas, compartirán información con el fin de reducir la siniestralidad y mejorar los flujos de tráfico. Y, por supuesto, ayudarán a disminuir las emisiones. Así lo cree la Asociación Española de la Carretera, que hace unos meses organizó el primer foro en España sobre “smart roads”, centrando parte de las sesiones en la conectividad y la mejora ambiental.

Las carreteras también podrán recargar los coches eléctricos estando en marcha. En países como Suecia o Estados Unidos se está probando ya los primeros kilómetros de pista que transmite la energía por inducción gracias a unas bobinas situadas debajo del asfalto.

También los pavimentos se están reformulando. Algunos son capaces de autorrepararse y alargar su vida útil. Es lo que sucede con un asfalto desarrollado en Repsol Tecnology Lab. La mezcla con la que trabajan hace que el pavimento prácticamente “cicatrice” solo, gracias a la incorporación de agentes rejuvenecedores que se liberan cuando se produce una pequeña fisura. Asimismo, se está investigando con mezclas asfálticas que incluyen neumáticos reciclados, incluso se puede reutilizar el asfalto fabricando nuevas mezclas con el 100% de material deteriorado. Otra posibilidad es el desarrollo de “bioasfaltos”, sustituyendo parte del asfalto por materias primas de origen vegetal.

Estas nuevas vías, llamadas inteligentes, son una de las bases de la movilidad futura, aunque no la única. Los vehículos que circulan por estas carreteras son el otro gran eje de la transformación de la movilidad. Basta pensar que aproximadamente un 85% del transporte de mercancías en Europa viaja sobre asfalto. Vehículos eléctricos o híbridos, de gas natural o hidrógeno compartirán espacio en las carreteras con vehículos con motor tradicional que se moverán con biocombustibles fabricados con residuos de origen biológico o con combustibles sintéticos producidos a partir de CO2 retirado de la atmósfera e hidrógeno renovable como únicas materias primas. De hecho, hace unos meses, el Consejo de Ministros aprobaba un Real Decreto para que a partir de este mismo año, al menos un 9,5% de los combustibles usados en transporte sean “bio”. Una cifra que subirá hasta el 10% en 2022. “Cada usuario tiene unas necesidades diferentes de movilidad, así que una única solución no puede ser válida para todos. Una persona que tiene que hacer pocos kilómetros para ir a trabajar no tiene las mismas necesidades que otra que realiza largos recorridos. Por eso, cada una de las soluciones energéticas que se están planteando pueden ser interesantes. Debemos evitar ponerlas en contraposición, sino verlas como complementarias entre sí. Son todas necesarias”, explica Javier Aríztegui. Gerente de Transición Energética y Movilidad en Repsol Technology Lab.

Y ¿cómo se suministrará energía a todos estos tipos de vehículos? Al igual que las carreteras, las estaciones de servicio que encontraremos en la calzada habrán de cubrir nuevas necesidades. Cada conductor podrá elegir durante su viaje el tipo de energía que se adapta a su coche y ésta cada vez será más sostenible. “Tenemos que aprovechar este impulso de la descarbonización tanto en el plano tecnológico como desde el punto de vista económico y de empleo. Si se aborda en conjunto, podemos llegar a soluciones interesantes, que cubran todas las necesidades de los conductores y al mismo tiempo permitan crear riqueza”, puntualiza Aríztegui.

Las estaciones de servicio se adaptarán a las necesidades de los nuevos usuarios con puntos de recarga para coches eléctricos, etc.
Las estaciones de servicio se adaptarán a las necesidades de los nuevos usuarios con puntos de recarga para coches eléctricos, etc. FOTO: Repsol

En esta carrera se producen continuos desarrollos tecnológicos enfocados, por ejemplo, en aumentar la velocidad de recarga de las baterías. Repsol puso en marcha en la Península las 2 primeras instalaciones de carga ultrarrápida, integradas por 4 puntos de recarga cada una de ellas. Situadas en Lopidana (Álava) y Ugaldebieta (Bizkaia) recargan la batería de vehículos que soporten su potencia máxima en un tiempo de entre 5 y 10 minutos. Otro ejemplo de estos avances es el desarrollo por parte de la compañía energética e IBIL de la primera estación de recarga para vehículos eléctricos que incorpora almacenamiento de energía en España, en una estación de servicio en la N-I, en Álava.

Hidrógeno, ecocombustibles, electricidad, 5G, LED componen el catálogo de soluciones que traerá consigo el transporte del futuro; un transporte que será cada vez más personalizado, seguro y conectado. Y todo sin olvidar la sostenibilidad, porque en la base de toda esta amalgama de servicios está la reducción de emisiones del sector transporte, que en la Unión Europea debe cumplir un reto ambicioso: alcanzar una reducción del 90% en el año 2050.