Mérida arde con «Fuegos»

José María Pou estrena la adaptación de la obra que sirvió a Marguerite Yourcenar para superar un fracaso sentimental con Machi, Guillén Cuervo, Poza y Torrent en el elenco

Con tan sólo 8 años leía a Aristófanes, y antes de los 13 ya sabía latín y griego clásico. A Marguerite Yourcenar la acompañaron los clásicos durante toda su vida. En la novela epistolar «Memorias de Adriano», su obra más célebre, dejó la impronta de esta estricta formación, que no sólo supuso un instrumento intelectual para la escritora; en los momentos más difíciles también buscó consuelo en las musas de la Antigüedad. El mejor ejemplo de esta evasión erudita es «Fuegos», cuya adaptación teatral estrena José María Pou el 10 de julio en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. «Se trata de una obra muy estática y difícil de entender a través de la voz. De hecho, creo que es la primera vez que se adapta al teatro. "Fuegos"se compone de soliloquios muy reflexivos no pensados para decir en voz alta», explica Pou.

Exorcizar el dolor

Hundida a causa de una ruptura sentimental, la introvertida Yourcenar cede su voz a tres personajes clásicos, Clitemnestra, Safo y María Magdalena, para exorcizar su dolor y hablar, a través de estas tres mujeres, del que le atormenta. «En 1936 sufre una separación y escribe esta obra que funciona como una especie de terapia. Vierte, así, lo que no se atrevía a decir en voz alta. Para ello, acuden en su ayuda tres criaturas que, como ella, se definen como mujeres abandonadas», añade el director.

Para construir la dramaturgia, firmada por Marc Rosich, de lo que Pou denomina «más que un espectáculo, una velada literaria, pequeña e íntima», se reúne a cuatro actrices: Carmen Machi interpreta a la propia Yourcenar; Nathalie Poza, a Clitemnestra; Cayetana Guillén Cuervo, a María Magdalena; y Ana Torrent, a Safo. Machi, que encarna el hilo conductor de la obra, habla de «la osadía, el respeto y el riesgo» que le infunde este trabajo, que, sobre todo, «supone un privilegio al poder escuchar su palabra y ver cómo las musas acuden en su ayuda».

A partir de este personaje, Pou construye una «relación piranderiana» entre la creadora, Yourcenar, y sus criaturas, con las que se toma extravagantes licencias, como el hecho de que María Magdalena sirva cervezas. Safo, la poetisa griega, «es en "Fuegos"una acróbata durante el periodo de entreguerras, como una metáfora de la mujer que vive entre el cielo y la tierra. Se enamora de una joven y no sabe cómo manejar sus sentimientos. Termina suicidándose», explica Ana Torrent. Guillén Cuervo habla de una María Magdalena «que seguramente no fue prostituta. Vivía en un mundo de hombres que no la podían soportar porque, probablemente, Jesús confiaba más en ella que en los Apóstoles. Tengo la sensación de que este personaje hace justicia histórica y universal con ella», añade. Por último, Clitemnestra representa a «la mujer que reivindica su derecho a la venganza al no ser capaz de soportar el abandono. Tiene algo de psicodrama», comenta Poza.

A la catarsis íntima que Yourcenar buscó en estas tres mujeres no son ajenas las propias actrices, mujeres que han sufrido desengaños y dolores y para las que esta obra también ha funcionado como una especie de terapia y de reflexión sobre el oficio de actor. «No basta con el propio dolor. Es necesario nutrirse de otros para comunicarlo», opina Machi, mientras que Torrent se pregunta «qué pasa cuando pierdes todos tus referentes», y Poza asegura que «todas nos hemos sentido abandonadas». De una forma u otra, las tres representan los momentos por los que ha pasado Yourcenar. En el caso de Guillén Cuervo, la catarsis no es sentimental, sino emotiva: «Como mi padre falleció hace poco, mi personaje me ha permitido canalizar la frustración de la pérdida», confiesa.

Precioso teatro del absurdo

«Fuegos» se convierte así en una manera de conocer el lado más íntimo de la autora, marcado por la bisexualidad que nunca reconoció (el fracaso sentimental del que nace esta relación pudo deberse a una ruptura con un homosexual para, después, pasar el resto de su vida con su traductora). «En algunos momentos, esta obra se convierte en un precioso teatro del absurdo en el que surgen interesantes reflexiones suyas como la de "qué aburrido hubiera sido ser feliz"o "el adulterio es, a menudo, una forma desesperada de fidelidad". De algún modo, dejar de ser amado significa desaparecer. El teatro permite recuperar la visibilidad sobre las tablas. Nos acerca, así, a su poesía, su faceta menos conocida debido a la popularidad que alcanzó "Memorias de Adriano"», explica Pou, que confía en que «ésta se convierta en una pequeña joya entre las piedras de Mérida», en referencia al hermoso Teatro Romano donde se celebra el Festival. Para Machi, por ejemplo, se trata de un debut. «He estado muchas veces como espectadora, pero es la primera ocasión en que actúo». Para Cayetana Guillén Cuervo, Mérida tiene un significado especial: «La primera vez que me subí a un escenario fue aquí. Tenía sólo seis años». Por el momento, la obra se representará únicamente en este Festival: «En un principio, no existe una gira. Sin embargo, algunos programadores se han enterado de la existencia de "Fuegos"y se han empezado a producir las primeras peticiones. Ya veremos», asegura Pou.

El detalle

EFEMÉRIDE «MEDEA»

La inauguración, que se celebra hoy, corre a cargo de «Medea», una reposición para conmemorar que hace 80 años se celebró por primera vez el Festival de Mérida –aunque se interrumpió en varias ocasiones–. Miguel Narros, fallecido recientemente, dirigió este montaje en 1984, y será interpretado por el Ballet Nacional de España.

- Dónde: Teatro Romano de Mérida. Badajoz.

- Cuándo: hasta el 14 de julio.

- Cuánto: desde 12 hasta 39 euros.