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El teléfono inteligente es también la llave del coche

Hyundai Motor Group ha desarrollado una tecnología de llave digital que permite abrir y arrancar el vehículo sin una llave física.

El propietario puede autorizar un máximo de cuatro usuarios sin tener la llave física.
El propietario puede autorizar un máximo de cuatro usuarios sin tener la llave física.

Vivimos en un mundo cada vez más digital en el que los teléfonos inteligentes nos facilitan mucho las tareas cotidianas, desde consultar el tiempo a realizar gestiones en el banco. Desde hace unos años ya nos hemos habituado a no tener que sacar la llave del bolsillo para abrir la puerta y arrancar, y el paso siguiente era evidente, integrar directamente la llave en el Smartphone.

Y esto es lo que ha hecho Hyundai Motor Group al desarrollar una ‘llave digital’ que permite al usuario abrir y arrancar el coche con tan solo acercar el Smartphone al tirador de la puerta, reemplazando así la llave física tradicional por una que se descarga a través de una aplicación y que puede ser utilizada hasta por cuatro personas autorizadas por el propietario.

El abanico de soluciones que se abre con la tecnología Near Field Communication (NFC) es muy variado, permitiendo la apertura del vehículo y su posterior arranque situando el Smartphone en la plataforma de carga inalámbrica que hay situada en la consola central y presionando el botón de Start/Stop.

Desde la app se pueden configurar las preferencias del usuario, que son identificadas por el vehículo, y las aplica al detectar el teléfono, de manera que al acceder tendríamos colocados los espejos, la posición del asiento y el volante, los controles del sistema de audio, incluidas las emisoras de radio o la música favorita, el sistema de navegación y las indicaciones que aparecen en la pantalla del ordenador de viaje.

De forma remota se podrán controlar algunas funciones como apertura y cierre de puertas, conectar la alarma, y también está preparado para que el vehículo pueda salir de una plaza del aparcamiento sin que el conductor se encuentre dentro, algo de gran utilidad en plazas muy estrechas. El propietario del vehículo es el administrador de las funciones que puede manejar cada usuario, y establece el periodo de uso, abriendo paso a la posibilidad del coche compartido entre particulares, y podría complementarse con llaves inteligentes convencionales tipo tarjeta para determinadas ocasiones, como por ejemplo al llevar el coche al taller.

La seguridad de este sistema está garantizada por la tecnología NFC que identifica los dispositivos por radiofrecuencia (RFID), de manera que la comunicación de datos inalámbrica se realiza solo cuando el dispositivo y el lector están separados por una distancia de centímetros, siendo necesario acercarlo al lector situado en algún punto del vehículo, generalmente en el tirador de apertura.