La etiqueta medioambiental ya es obligatoria en Madrid

Las multas serán de 15 euros para los vehículos que accedan al perímetro de la M-30 sin el correspondiente distintivo en el parabrisas.

A partir del 24 de abril la Policía Municipal multará con 15 euros a los vehículos que no la lleven visible en el parabrisas.

A partir del 24 de abril, la Policía Municipal de Madrid podrá multar a todos los vehículos que no lleven en un lugar visible en la parte inferior derecha del parabrisas el distintivo medioambiental en sus cuatro categorías –CERO, ECO, C y B- al moverse por el perímetro marcado por la vía de circunvalación M-30 hacia el interior de la ciudad, quedando exentas vías como la M-40 o la M-11, que tienen titularidad estatal.

Deben llevar la etiqueta los coches de gasolina que hayan sido matriculados a partir del año 2000 y los diesel desde 2006, así como las motocicletas desde el año 2000. Se puede adquirir en las oficinas de Correos aportando el permiso de circulación del vehículo y el DNI con un coste de 5 euros, en la página de la DGT de forma online o en diversas asociaciones como Ganvam o CETRAA.

Es un distintivo que tiene su origen en el Plan Nacional de Calidad del Aire 2013-2016, clasificando los vehículos en función de los niveles de contaminación, y el Ayuntamiento de Madrid ha sido el primero en exigir a la colocación obligatoria en el vehículo para poder circular por la ‘almendra central’ de la capital. Los vehículos que tienen etiqueta B o C sólo pueden acceder a Madrid Central si van a un aparcamiento, mientras que los que carecen de etiqueta no lo pueden hacer en ningún caso.

Desde el Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid han confirmado que no habrá un dispositivo específico para controlar que los coches llevan en el parabrisas la correspondiente etiqueta medioambiental, y que, en caso de ser sancionados, las multas serán de 15 euros, cuando en principio se hablaba de 100 euros. El objetivo de esta medida es de “sensibilizar a los conductores y que conozcan el potencial contaminante”, además de facilitar el trabajo a Policía Municipal y Agentes de Movilidad en las labores de control de acceso a Madrid Central y en episodios de alta contaminación, a partir del escenario 2, cuando se limita la circulación a los vehículos más antiguos.