
Prueba
Lamborghini Temerario, un biplaza con doble personalidad
Puede ser un radical coche de carreras o un atractivo deportivo para circular por ciudad con su etiqueta 0

Conducir un Lamborghini es una experiencia verdaderamente excepcional, solo al alcance de unos privilegiados propietarios o afortunados que hemos podido vivir esta experiencia en una jornada de pruebas. Tuvimos la ocasión de ponernos al volante del último producto salido de las cadenas de montaje de la fábrica de Sant’Agata Bolognese: el Temerario. Un biplaza deportivo, de líneas espectaculares, con una potencia que puede superar los novecientos caballos y que se adapta a las últimas tendencias, ya que combina el poder de su motor V-8 biturbo con sus tres motores eléctricos complementarios para ofrecer una hibridación enchufable, gracias a la cual luce en su parabrisas la etiqueta Cero que le permite circular por el centro de las ciudades.

Temerario es el sucesor del Huracán y el segundo modelo de la marca electrificado, tras el Revuelto. Combina su indudable deportividad, que salta a la vista desde su primera imagen, con una movilidad que puede adaptarse sin problemas al tráfico urbano. El conductor posee, integrado en el volante, un mando en el que puede elegir diferentes modos de conducción: Città, Strada, Sport y Corsa. En el primero de ellos, el Temerario se desplaza casi todo el tiempo en modo eléctrico con docilidad y facilidad de manejo, sin llamar la atención, salvo por sus formas espectaculares. Pero, según vamos girando la pequeña rueda roja y exploramos otros modos de conducción, su personalidad de deportivo de raza, o incluso de biplaza de competición, sale a relucir desde el primer golpe de acelerador.

Su carrocería guarda toda la tradición de la marca italiana y nos recuerda a los grandes hitos de la firma. Su capó delantero en forma de cuña, o nariz de tiburón, como le definen sus diseñadores; las luces de formas hexagonales; el gran parabrisas que mantiene la inclinación aerodinámica; las entradas de aire en las puertas para la refrigeración de los frenos traseros… todo forma un diseño futurista y llamativo que se acrecentaba, en el caso de nuestra unidad, por su color morado. Como ocurre en muchos casos, nos gusta más la vista posterior, con el capó que deja ver parte del motor V-8 y todos los difusores y el escape de titanio que le dan una imagen espectacular en su vista trasera, construida en buena parte con fibra de carbono y otros materiales ligeros. Un estudio de diseño que, según los ingenieros de la marca, ha aumentado un 158% la fuerza aerodinámica sobre el tren trasero, un dato importante para la estabilidad del conjunto.

El interior es el de un coche de carreras, pero muy confortable. Te acomodas en los asientos tipo “bucket”, que sujetan perfectamente el cuerpo en las curvas. Gracias a su mayor longitud, ya que mide 4,70 metros, y a su distancia entre ejes, de 2,65 metros, detrás queda espacio para dejar pequeñas bolsas o paquetes, además de las dos maletas medianas que caben en su maletero delantero. Frente a nuestra vista, el volante deportivo integra diversas funciones, como la ya comentada del cambio de modos de conducción u otros botones para activar intermitentes, limpiaparabrisas y controles de aceleración extra. Y detrás, las levas para pasar a modo manual su caja de cambios automática de ocho velocidades.

Dispone de tres pantallas digitales: la situada frente a nuestra vista, de 12,3 pulgadas y que cambia de configuración según el modo de conducción elegido, se complementa con otra central de 8,4 pulgadas y otra para el copiloto de 9,1 pulgadas. Puedes disponer de la unidad de visión Lamborghini con telemetría 2.0, dashcam y memoria grabadora. El mando de la marcha atrás está en la consola central, justo detrás del botón de arranque. Pulsamos este último y todo es silencioso. Tras quitar el freno de mano, un golpe a la leva derecha hace que el Temerario recorra sus primeros metros en silencio. Después empieza la fiesta.
Con el cambio a modo Strada ya nos envuelve la melodía del V-8, que se acrecienta cuando ascendemos a Sport o a Corsa. En esta última utilización no recorrimos demasiados kilómetros. Ese día, las carreteras de montaña de la sierra madrileña estaban totalmente empapadas y seguía cayendo una fina lluvia, por lo que no era el terreno adecuado para estas aventuras. Pero en modo Sport pudimos apreciar la eficacia de su chasis, que ha sido reforzado con aleaciones de alta resistencia que le dan una mayor rigidez torsional y mejor distribución de los pesos.
Además, la unidad que condujimos venía equipada con uno de los extras que se pueden pedir: la versión “Alleggerita”, que, entre otras mejoras, lleva un difusor trasero con un 70% más de superficie y una reducción del peso de más de 25 kilos. Y cuenta con la seguridad que le proporcionan los Bridgestone Potenza. A pesar de la poca adherencia del suelo y de su peso de 1.690 kilos, pudimos disfrutar de toda la deportividad de su mecánica, formada por el nuevo V-8 de cuatro litros que da una potencia de 800 caballos, pero que, combinada con sus tres motores eléctricos, puede llegar hasta los 920 CV.
Las prestaciones que da todo este poder son impresionantes, con una velocidad punta de 340 km/h, una aceleración de cero a cien en solo 2,7 segundos y, sobre todo, una disponibilidad instantánea de potencia desde bajas revoluciones, en parte gracias a su parte eléctrica. Pero su carácter se lo debe a su motor, capaz de llegar hasta las diez mil revoluciones y que, por encima de las seis mil, saca todo su carácter. La melodía que suena a nuestra espalda nos hace sentir toda la emoción de las competiciones automovilísticas, aunque hay que tener un nivel muy alto de conducción para poder sacar todo el poder y la eficacia de uno de los automóviles deportivos más atractivos y eficaces que están a la venta en este mundo.
Claro que, para comprarlo, no solo es necesario tener disponibles alrededor de medio millón de euros, dependiendo de los complementos que quieras para su personalización, sino asimismo tener la suerte de ser uno de los elegidos que puedan tener en su garaje una de las pocas unidades que estarán disponibles en España. Quienes puedan y quieran, que se den prisa. No se arrepentirán de disfrutar de esta joya que nunca pasará de moda y que siempre mantendrá su valor.
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