Alemania: Fin del tour Puigdemont

El ex president comparecerá hoy ante un juez que determinará si le mantiene en prisión mientras se tramita la euroorden. La buena colaboración con la Justicia germana hace prever que colaborará en la entrega

Furgoneta policial en la que ha sido trasladado Puigdemont a la prisión de Neumuenster
Furgoneta policial en la que ha sido trasladado Puigdemont a la prisión de Neumuenster

El ex president comparecerá hoy ante un juez que determinará si le mantiene en prisión mientras se tramita la euroorden. La buena colaboración con la Justicia germana hace prever que colaborará en la entrega.

El ex president de la Generalitat Carles Puigdemont pasó su primera noche en la prisión alemana de Neumuenster, al sur de Kiel, a la espera de que hoy pueda declarar ante el juez. Un encierro con el que se pone fin a cinco meses de huida de la justicia española y a una maratoniana jornada que vivió su momento clave a las 11 horas y 19 minutos de ayer cuando la policía alemana detuvo a Puigdemont justo cuando acababa de cruzar en coche la frontera con Dinamarca. El expresidente catalán, que huyó de España el pasado 30 de octubre, había viajado el pasado jueves a Helsinki desde Bruselas para impartir una conferencia y a pesar de que tenía billetes de avión para regresar este sábado desde Finlandia, decidió abandonar el viernes por la noche el país nórdico después de que ese día el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena reactivara la euroorden de detención contra él y otros cuatro ex consellers huidos de la Justicia y procesados por el delito de rebelión.

La jugada, sin embargo, no le ha salido bien. La detención fue coordinada entre el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y las policías española y alemana. Los agentes del CNI siguieron la pista a Puigdemont desde Waterloo hasta Finlandia, y de allí en su periplo en coche que le ha llevado a recorrer Suecia y Dinamarca. Sin embargo, esperaron a que entrase en territorio alemán para efectuar el arresto siguiendo una calculada estrategia. Poco después de la detención, el Gobierno español recibió la confirmación oficial por parte de las autoridades alemanas del arresto de Puigdemont. Su futuro está a partir de ahora en manos de la justicia. De momento, hoy deberá comparecer ante un juez local, para verificar su identidad, que determinará si le mantiene a en custodia policial hasta que se resuelva su entrega a España, un paso que podría demorarse entre diez y 60 días. El hecho de que haya sido detenido en Alemania abre un panorama más complicado para Puigdemont ya que los delitos por los que España le reclama tienen correspondencia con la legislación alemana, con penas incluso más duras que en nuestro país, y que alcanzan hasta la cadena perpetua. Es por esto que el «Kieler Nachrichten», el periódico de Kiel (la ciudad a cuya Fiscalía corresponde estudiar la euroorden contra el política independentista), aseguró ayer que Puigdemont se plantea pedir asilo en Alemania. El mismo medio apunta que las posibilidades de que prosperase una eventual solicitud son escasas, ya que la orden de detención europea tiene prioridad sobre un procedimiento de asilo, y remite su información a fuentes judiciales y del gobierno regional de Schleswig Holstein, el Estado federado donde fue detenido.

Las autoridades alemanas deberán estudiar ahora la Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) y disponen de un plazo máximo de 60 días, prorrogables a 90 en casos excepcionales, para decidir si lo extraditan a nuestro país y que dependerán en gran medida de la actitud que pueda tomar, a partir de ahora, el ex presidente y de si admite la euroorden. Fuentes jurídicas informan de que el horizonte penal se antoja complicado para Puigdemont habida cuenta de la «intensa y fructífera» cooperación judicial entre España y Alemania en esta materia. Además, se da la circunstancia de que los delitos por los que España le reclama tienen correspondencia con la legislación alemana con penas incluso más duras que en nuestro país que alcanzan hasta la cadena perpetua, algo que no ocurría en Bélgica. De hecho, existía el temor de que este país accediera a una futura extradición a España de Puigdemont pero solo por el delito de malversación y no el de rebelión, por lo que las penas a las que se enfrentaría en caso de ser juzgado serían notablemente más bajas que aquellos que si serán enjuiciados por sendos delitos, según sostienen fuentes jurídicas. De inmediato, la Fiscalía española ha iniciado «intensas gestiones» con su homóloga alemana y con Eurojust, un organismo dedicado a la coordinación y la cooperación entre los estados miembros en la lucha contra las formas graves de delincuencia transfronteriza en la Unión Europea. Será la Fiscalía general del estado federado de Schleswig-Holstein la que estudiará la euroorden contra Puigdemont, según un portavoz del Ministerio de Justicia alemán. La euroorden es el primer instrumento jurídico de la UE en el que se aplica el principio de reconocimiento mutuo enunciado en las Conclusiones del Consejo Europeo de Tampere, en 1999. Abarca 32 delitos, entre los que figuran los de terrorismo, narcotráfico o trata de seres humanos, y puede ser emitida por cualquier juez o tribunal español que solicite la entrega de una persona a otro Estado miembro para el seguimiento de actuaciones penales o para el cumplimiento de una condena impuesta.