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Las terribles consecuencias de zarandear a un bebé cuando está llorando

El Hospital 12 de Octubre de Madrid y la Fundación Mutua Madrileña lanzan una campaña de prevención

  • El cerebro del bebé no llena la cavida craneal por lo que al zarandearlo se golpea contra la parte delantera y trasera del cráneo y puede provocar graves lesiones, incluso la muerte
    El cerebro del bebé no llena la cavida craneal por lo que al zarandearlo se golpea contra la parte delantera y trasera del cráneo y puede provocar graves lesiones, incluso la muerte
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

04 de diciembre de 2017. 14:07h

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larazon.es.  Madrid. 4/12/2017

El Hospital 12 de Octubre de Madrid y Fundación Mutua Madrileña han lanzado hoy una campaña para alertar sobre el peligro que conlleva zarandear a los bebés para intentar calmarles cuando están llorando mucho. Ambas entidades difunden un vídeo y un tríptico divulgativo con recomendaciones para evitar este tipo de movimientos bruscos.

Esta sacudida, conocida como Síndrome del Niño Zarandeado o Trauma Craneal No Accidental -TCNA-, puede ocasionar al bebé lesiones cerebrales muy importantes, problemas de visión, fracturas costales, asfixia e incluso el fallecimiento. El síndrome se caracteriza por la presencia de hemorragia intracraneal y retiniana, edema cerebral y posibles fracturas óseas ocultas, aunque paradójicamente no existen signos externos traumáticos o son casi imperceptibles. Esto se produce porque el cerebro no llena la cavidad craneal por lo que al zarandearlo se golpea contra el hueso y puede provocar graves lesiones.

Los especialistas del Hospital 12 de Octubre explican que este tipo de movimientos realizados por adultos no suelen ser premeditados y ocurren en momentos de desesperación ante la imposibilidad de calmar al bebé. Aunque el síndrome puede tener lugar en todos los niveles socioeconómicos y culturales, son factores de riesgo la juventud de los padres, el aislamiento social y familiar, los embarazos no deseados y niños irritables o con problemas de neurodesarrollo, informa Servimedia.

En España "no existen datos epidemiológicos, ni se llevan registros oficiales en ninguna Comunidad", destacó el doctor Rogelio Simón, jefe de Neurología Infantil del Hospital 12 de Octubre de Madrid, quien confirmó que gracias a la Fundación Mutua Madrileña y el Hospital 12 de Octubre han puesto en marcha un estudio para evaluar todos los casos de niños con diagnóstico de TCNA atendidos en el hospital desde el año 2002.

Desde esa fecha, este hospital ha registrado un total de 24 casos con una edad comprendida entre 1 y 8 meses, de los que cuatro fallecieron. El 91% de ellos precisó ingreso en UCI Pediátrica y un tercio requirió intervención neuroquirúrgica. De los supervivientes, 14 han tenido seguimiento en el 12 de Octubre, teniendo en cuenta que un 71% por ciento de ellos presenta secuelas neurológicas mayoritariamente graves.

El tríptico pide que no se pierda la calma y que "nunca, nunca, nunca se zarandée al bebé". Recomienda comprobar si el bebé tiene todas sus necesidades cubiertas. Es decir, "asegurarse de que no tiene hambre, frío ni calor y tiene el pañal limpio". Asimismo, insta a comprobar "si presenta algún signo de estar enfermo, como fiebre o mal color". Descartadas estas posibilidades, sugiere probar poniéndole al pecho, piel con piel, hablarle dulcemente o cantarle. También indica que se le puede pasear sobre el hombro, ponerle boca abajo con una mano sobre la tripa (por si la causa fueran los gases) o en un portabebés o mochila. También indica como posible solución sacarle a pasear en un cochecito o en el vehículo familiar.

Otra de las maneras en las que se podría calmar es escuchando "ruidos blancos" como el de la campana extractora, aspiradora, una bañera llenándose de agua o un CD de ruido blanco. También, recomienda que en los momentos de mayor tensión se recurra a un familiar o amigo para que cuide del bebé mientras el padre o la madre se toman un respiro.

Si nada de lo anterior funciona puede comenzar a perder la calma y a sentirse frustrado, por lo que aconsejan dejar al bebé en la cuna boca arriba, salir de la habitación y relajarse. Después de 10 minutos, hay que regresar para comprobar que está bien.

El llanto no daña al bebé y es posible que consiga calmarse solo y deje de llorar por sí mismo, por lo que "lo importante es no responder violentamente", concluye.

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