Ecologistas denuncian que siguen las quemas agrícolas prohibidas durante el estado de alarma

La organización recuerda que la contaminación del aire por partículas disminuye las defensas de las personas expuestas

Quemas agrícolas en Cartagena
Quemas agrícolas en Cartagena ECOLOGISTAS EN ACCIÓN

Ecologistas en Acción ha denunciado que no se está cumpliendo la prohibición de realizar quemas agrícolas durante el estado de alarma, dictada recientemente por la Comunidad Autónoma.

La organización ecologista critica la falta de vigilancia y recuerda que la contaminación del aire por partículas disminuye las defensas de las personas expuestas y perjudica su sistema respiratorio y cardiovascular, haciéndolas más vulnerables. Algo especialmente grave en el actual contexto de crisis sanitaria provocado por un virus que afecta al sistema respiratorio.

La prohibición de realizar quemas agrícolas está recogida en la orden de 5 de mayo de 2020 de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente, por la que se dictan las medidas urgentes en relación con la quema de podas agrícolas durante el estado de alarma por la covid-19.

La citada Orden justifica la necesidad de adoptar y extremar las medidas de prevención de la salud de las personas durante la actual situación de alarma, que es la justificación por la que prohíbe estas prácticas, con el objetivo de mejorar la protección de la salud humana, a través de la calidad del aire, en especial en circunstancias de crisis sanitaria como la actual.

Sin embargo, desde la organización ecologista explican que no se está cumpliendo la Orden, y denuncian que siguen registrándose numerosos episodios de contaminación en municipios como Mazarrón, Águilas y Murcia, tal como evidencian las denuncias en redes sociales de plataformas ciudadanas como StopQuemas, y también en comarcas como el campo de Cartagena o la Vega Alta, entre otras.

El humo de las quemas agrícolas está compuesto por diversos gases, hollín y partículas. Su toxicidad depende de los materiales que se combustionen, pudiendo, en algunos casos, contener incluso dioxinas, un compuesto cancerígeno. Además el humo dispara los niveles de contaminación por partículas PM2,5 y PM10 a valores que pueden superar ampliamente el umbral máximo permitido, dependiendo del tipo de exposición y de la magnitud de los focos.