«Nacemos optimistas y luego elegimos ser felices»

Jessica J. Lockhart nos cuenta cómo y por qué debemos ser optimistas

Jessica J. Lockhart
Jessica J. Lockhart

Jessica J. Lockhart nos cuenta cómo y por qué debemos ser optimistas

Pese a que por moda hoy sea el día más triste del año, denominado «Blue Monday», Jessica J. Lockhart nos cuenta cómo y por qué debemos ser optimistas. Las experiencias que ha vivido le han llevado a desarrollar una serie de teorías y herramientas sobre el «coaching en optimismo» que muestran que estamos ante un reto de actitud más allá del vacío que proporcionan los lemas y las falsas imágenes inspiracionales que inundan las redes sociales. Con motivo de su último libro «El optimista que hay en ti», nos detalla cómo adoptar la mejor actitud para convertirse en un auténtico optimista.

-En pleno siglo XXI, se habla mucho de la felicidad y que parece que estamos obligados a serlo. ¿Es lo mismo que ser optimistas?

-Ser optimista es una actitud, una forma de ver la vida. Ser feliz es un estado, cómo te encuentras. Los seres humanos nacemos optimistas y luego, a veces y dependiendo de nuestras experiencias, aprendemos a no serlo. La felicidad, es algo que cada ser humano ha de definir para sí mismo. Aquello que me hace feliz a mí no tiene por qué hacer felices a los demás. De ahí que todos debamos identificar qué nos hace felices y definir qué es la felicidad para nosotros, primero, y perseguir esa felicidad específica que es nuestra después.

-¿Es más fácil ser optimista o feliz o ambos?

-¿Es más fácil ser pez o nadar o ambos? Para mí la pregunta es un poco así. El pez nace y nada de inmediato. El ser humano nace optimista y busca la felicidad de inmediato. Es algo que todos hacemos. Nacemos optimistas y luego elegimos ser felices. Un niño no decide ser pesimista (a no ser que tenga alguna experiencia terrorífica en su vida), pero sí puede elegir enfadarse, sentirse triste o infeliz en un momento dado.

-Desde su experiencia, ¿ver el lado bueno de las cosas es una opción que debemos elegir o imponernos?

-Cada cual ha de elegir aquello que quiera pero siempre desde la elección y no desde la imposición ni la resignación. Existen muchos seres humanos que deciden no ver las cosas buenas de la vida porque su educación o su formación les ha llevado a creer que disfrutar o incluso vanagloriarse de su felicidad es algo negativo que provoca envida o resentimiento en los demás o constituye un pecado de orgullo. En muchas sociedades se educa a los jóvenes para que aprendan que la vida es un «valle de lágrimas», «una lucha constante», o «un perenne probarte a ti mismo». Si eso es lo que las personas creen, no se permitirán ni siquiera experimentar lo contrario porque estarían arriesgándose a fracasar o a no alcanzar lo que los demás persiguen. No existe ningún manual de «cómo ser un ser humano». Cada uno decidimos qué significa ser un ser humano. En mi libro «¿Qué película te cuentas?» explico que cada uno de nosotros somos los guionistas, directores, protagonistas y jefes de reparto de nuestra propia película. Hay quienes eligen vivir un drama y todo aquello que les ocurra lo será. Los hay que viven una comedia, para quienes todo en la vida resulta divertido o gracioso. ¿Quién tiene el poder o la capacidad real de decirnos cuál de esas maneras de vivir es la adecuada? Nadie. Sin embargo, los seres humanos nacemos siendo optimistas. Mi libro «El optimista que hay en ti» ofrece las herramientas necesarias para recuperar el optimismo que a veces perdemos al transcurrir los años, pero siempre desde la comprensión de que cada persona ha de decidir. Habrá quiénes no deseen recuperarlo. Es su película. Pero los habrá que sí quieran, y este libro es para ellos.

-¿Cómo se descubre el auténtico optimismo más allá de frases y poses manidas que ocupa hoy las redes sociales?

-Es cierto que hoy en día están de moda las frases y los personajes inspiradores que solo ofrecen humo. Tal y como escribí en un artículo de mi blog hace un par de meses, no basta con una frase inspiradora. El momento de inspiración se va, se lo llevan el tiempo o el viento. Si la frase inspiradora no está apoyada sobre un cambio real y va acompañada de unas herramientas específicas que permitan a las personas llevarlo a cabo, la inspiración no es más que humo momentáneo que se diluye y desaparece. Muchos de los grandes gurús de nuestro tiempo se limitan a encadenar frases inspiradoras entre sí y, cuando unas semanas después vuelves a recordar la conferencia, la charla o el vídeo que te inspiró, te das cuenta que no te queda nada, que esos momentos de inspiración no incluían el «cómo» ni el «después qué». El auténtico optimismo siempre se basa en el sentido común, la lógica y el conocimiento porque, de no ser así, no es optimismo sino insensatez. El verdadero optimista es una persona que acumula experiencias y aprendizajes a fin de seguir buscando nuevos caminos y nuevas vías y, por lo tanto, acaba convirtiéndose en un ser humano lleno de recursos y gran creatividad.

-Enumera los rasgos del perfecto optimista en su último libro. ¿Cuáles serían los básicos o esenciales?

-El auténtico optimista es, en realidad, una persona que no se rinde nunca. Siempre busca nuevas soluciones, nuevas salidas, nuevas posibilidades y además, lo hace desde la esperanza, creyendo que es posible encontrarlas. Como hemos comentado más arriba, el optimista siempre cree que hay una solución para todo y no ceja en su búsqueda por lo que acaba acumulando más experiencia, más recursos y más conocimiento. Así, la vida se convierte en una aventura menos terrorífica y más entretenida para el optimista.

-Habla de que la condición humana lleva el optimismo en los genes, pero, ¿un optimista nace o se hace?¿Cuál es la forma genuina?

-Ya he explicado que los seres humanos nacemos optimistas. Al perder ese optimismo, si llega a ocurrir, podemos volver a aprenderlo. Lo que ocurre cuando perdemos nuestro optimismo, y hablo por experiencia propia, es que con él se nos va una gran parte de nuestra energía, de nuestro empuje y de nuestra motivación. Las personas que carecen de estos elementos, con frecuencia se muestran bloqueadas y sin ansias para abordar ningún cambio ni avance en sus vidas. El Coaching en Optimismo les ayuda a recuperarlas.

-¿Cuáles son los principales fallos para no llegar al optimismo verdadero o pleno?

-No llegar al optimismo no es un fallo; es una decisión. Esa decisión puede ser consciente o subconsciente pero siempre es una decisión personal. En mi trabajo, yo ayudo a los seres humanos a ser conscientes de esa elección y les enseño a dar los pasos necesarios para recuperar su optimismo, si así deciden que quieren vivir.

-¿Qué falsos mensajes o hechos hacen que no se llegue a ese punto?

-Muchas personas creen que ser optimistas es malo por diversos motivos y esos motivos provocan resultados diferentes. Así, si una persona cree que el optimismo consiste en solo ver el lado positivo de las cosas, tomárselo todo a guasa o a risa o no plantearse los aspectos más serios de la vida, rechazará el optimismo directamente. De ahí que lo primero que debamos hacer sea transmitir una imagen real del optimismo y sus resultados, tantas veces demostrados en tantos estudios internacionales: el optimista vive más años, disfruta de mejor salud, acumula más recursos y goza más de la vida en general. Todos los siglos de creencias negativas y castigos culturales y sociales han contribuido a una percepción que ensalzaba el sufrimiento y la culpa. Cambiar esa visión del mundo costará cierto tiempo pero cada vez somos más las voces que ofrecemos una perspectiva diferente y sólida.