Cicatrices

La Razón

¿Puede pedir perdón una banda terrorista? Supongo que sí. Los Papas han pedido perdón por los pecados de la Historia. En ese sentido es motivo de alegría, como señalan los obispos o el Gobierno de España, que ETA pida perdón.

Pero el perdón entraña reconciliación y ésa sólo pueden llevarla a cabo los individuos, en el uso de su libertad. La novia de uno de los agredidos de Alsasua, natal del pueblo navarro, ha tenido que abandonarlo. No en los 90, sino ahora. El ambiente proetarra le impide vivir en su tierra. Ésa es la realidad también en muchos lugares del País Vasco hoy. De forma más evidente cuanto más pequeños son los pueblos.

El comunicado de ETA contiene suficientes subterfugios como para que un simpatizante de la banda se sienta justificado: sólo se pide perdón a los «ciudadanos y ciudadanas sin responsabilidad en el conflicto», se acusa a las «fuerzas del Estado y autonomistas» de generar otras víctimas y se habla de un problema político que «obligó» a la lucha armada. Depende de cada ciudadano ahora perdonar y reconciliarse con el vecino que piensa distinto o acabar de machacarlo.

¿De dónde puede nacer la reconciliación? ¿Es posible abrazar a un etarra arrepentido? ¿Puede un terrorista querer a la familia de una víctima? Son las preguntas que aborda la novela «Patria» de Aramburu. Personalmente encuentro útil rezar, trazar relaciones personales amorosas y recordar que, por asqueroso que sea alguien, todos los seres humanos somos un asquito.