“Sánchez y sus amigos de Bildu”

La anomalía española es que el PSOE pueda hacer algo que es impensable en la UE como es pactar con los herederos del terrorismo.

Durante décadas, ETA y sus sicarios abertzales hicieron todo lo posible por destruir la democracia española. Un reguero de sangre recorrió España durante décadas, porque los etarras asesinaron, hirieron, secuestraron y extorsionaron con el objetivo de doblegarnos. No lo consiguieron. Una parte minoritaria de la sociedad vasca les apoyaba mientras que otra, desgraciadamente, les consideraba unos «hijos» descarriados, aunque útiles. Arzalluz, el líder del PNV, dijo en 1991 que «no conozco de ningún pueblo que haya alcanzado su liberación sin que unos arreen y otros discutan. Unos sacuden el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas». El entorno de ETA se presentaba a las elecciones y conseguía presencia en el Congreso de los Diputados y el Parlamento Vasco, pero los partidos constitucionalistas, que pagaban con las vidas de sus militantes la defensa de la España constitucional, tenían muy claro que eran unos indeseables. González y Zapatero nunca hubieran firmado un pacto con Bildu como ha hecho Sánchez. Ha sido algo, simplemente, repugnante.

No hay que olvidar que Otegi, una de las figuras más siniestras de la política vasca, ha sido condenado por colaborar con ETA y es el líder de Bildu. En las bandas terroristas no solo están los que utilizan las pistolas y las bombas, sino, también, los que colaboran desde las instituciones públicas y otros ámbitos, como la universidad, en los fines de la organización criminal. Bildu está lleno de antiguos colaboradores y simpatizantes de la banda y por ello nunca ha condenado el terrorismo, porque sería como condenarse a sí mismos. La izquierda mediática se ha dedicado a estigmatizar a Vox desde su nacimiento y defendía que había que aplicarle un cordón sanitario cuando no tiene ningún origen sangriento o delictivo. La anomalía española es que el PSOE pueda hacer algo que es impensable en la UE como es pactar con los herederos del terrorismo. Y lo es, también, aliarse con los independentistas que quieren romper España. Es inimaginable que suceda algo parecido en Alemania, Francia, Italia, Austria, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega, etc. Una cosa es que tengamos que aceptar, porque somos una gran democracia, que partidos como Bildu, JxCat o ERC sean legales y tengan representación parlamentaria y otra muy distinta es que se les legitime con pactos repugnantes como el que autorizó el presidente del Gobierno con los herederos políticos de ETA.