Ciudadanos amaga, Ayuso golpea

El distanciamiento entre Ciudadanos y el Partido Popular no es un hecho aislado madrileño, sino que forma parte de la nueva estrategia de Inés Arrimadas

Arrimadas: los gobiernos de coalición con el PP "están funcionando bien"
La líder de Cs, Inés ArrimadasCiudadanosEFE

Podríamos decir que Madrid es un laboratorio de pruebas del resto de España. Todo ocurre anticipadamente para que, después, se replique a nivel nacional.

El distanciamiento entre Ciudadanos y el Partido Popular no es un hecho aislado madrileño, sino que forma parte de la nueva estrategia de Inés Arrimadas, que ha decidido convertirse en el socio, aunque sin cartera de momento, de Pedro Sánchez.

La última bronca entre los naranjas y Díaz Ayuso ha sido sobre la gestión de la pandemia en las residencias de personas mayores. Las acusaciones más o menos veladas del consejero de Servicios Sociales constituyen un hecho muy grave que debe ser aclarado en los juzgados porque se trata de la vida de seres humanos.

Lo que resulta una frivolidad es que parece que solo tiene importancia para ser usado en la guerra silenciosa que mantienen los socios del gobierno madrileño. La denuncia del consejero, si es de buena fe, debería haberse producido en el momento en que había posibilidad de salvar la vida de nuestros mayores.

Llama la atención el perfil bajo del Partido Socialista en Madrid y, en concreto, del portavoz parlamentario que se ha limitado a pedir la dimisión del consejero de Sanidad.

Es sabido que Ángel Gabilondo no es la figura que necesitan los socialistas en Madrid. Sus defensores apelan a la valoración en las encuestas, ignorando el hecho de que probablemente sea el político más deseado por los que no le votan porque, sin duda, no molesta ni al gobierno ni al resto de partidos de la oposición. Ese es un efecto secundario de tener tan poca actividad.

La operación que persiguen los naranjas es colocar a su hombre en Madrid como presidente de la Comunidad de Madrid, cuando llegue el momento, con el apoyo de socialistas y el voto forzoso de podemistas y errejonistas, algo que pertenece al mundo de los deseos más que al de las realidades.

Sin embargo, no se entiende la estrategia del PSOE en Madrid que no ha presentado una moción de censura que ponga a prueba las discrepancias entre Ciudadanos y el Partido Popular.

Quizá sea que Pedro Sánchez no quiere movimientos en una situación que, de momento, es un equilibrio de Nash, es decir, cualquiera que se mueva va a estar peor que en la situación actual.

Gabilondo no quiere interponer una moción de censura porque no desea ser presidente pero tampoco quiere irse. Si lo que hace es esperar a que llegue un nombramiento ministerial, se va a marchitar en su despacho de la Asamblea.

Ciudadanos usa al PSOE, amenazando con una infidelidad, pero Díaz Ayuso obtendrá mayoría absoluta en las próximas elecciones. Está hecha a imagen y semejanza de Esperanza Aguirre, pero un día eclipsará a su mentora, no tanto por méritos propios como por desidia o torpeza de sus adversarios.

Los socialistas madrileños han tirado la toalla, solo aspiran a medrar al calor de la Moncloa y Ciudadanos terminará siendo, como en la copla, la falsa moneda.