La libertad según Sánchez

«Una mayoría de españoles reprocha la ineficacia de su gobernación»

FOTO: EUROPA PRESS/E. Parra. POOL

Si hace una semana las vacunas contra el Covid-19 señalaban la excelencia en la política económica, ahora resulta que constituyen la mejor expresión de la libertad. Así lo ha afirmado Sánchez en su periplo electoral madrileño, no se sabe bien si para apoyar al candidato Gabilondo o si para dar rienda suelta a sus desvaríos. «Lo que significa la libertad para los socialistas … es vacunar, vacunar y vacunar», ha dicho, añadiendo también que la libertad es «proteger la salud y limitar la difusión del virus», además de «proporcionar un ingreso mínimo vital». O sea que la libertad es, al parecer, todo lo que salga de él, de su voluntad omnímoda, para tutelar a los ciudadanos y someterlos a su poder. Como un sátrapa oriental o un vulgar dictador nacido bajo la piel de toro, tanto da, Sánchez se manifiesta así más bien como un liberticida camuflado en lo que podría catalogarse como un «Estado de Obras» –concepto éste de clara reminiscencia franquista, teorizado por Gonzalo Fernández de la Mora– si no fuera porque sus obras apenas tienen consistencia y no sobrepasan siquiera el papel en el que, dentro de sus discursos, está esbozado su perfil. Porque, todo hay que decirlo, Sánchez no pasa de ser un protoautócrata a pesar de ese pretencioso afán regenerativo de la humanidad –o al menos de los españoles– que tantas veces exhibe y que, en otras circunstancias y con otra personalidad, habría sido temible.

Pero los que amamos la libertad por encima de todo –pues una vida sometida a la voluntad de otro no merece ser vivida–, los que sabemos que, como escribió Jacques Monod, «el hombre puede escoger entre el reino y las tinieblas», no nos veremos arredrados por ese discurso ni temeremos ser pasto de la epidemia. Sánchez ha recortado nuestros derechos más allá de lo autorizado por la Constitución, pero no por ello ha logrado atraer la adhesión ciudadana. Hoy, una mayoría de españoles desaprueba su política y reprocha la ineficacia de su gobernación. La libertad se asoma así una vez más en medio de la desolación.