Buscar inversiones y subir impuestos

La vicepresidenta segunda se despachó animando a esos inversores a venir a nuestro país, pero con la intención de que paguen más impuestos

Cézaro De Luca Europa Press

No se debe desdeñar un viaje de carácter económico por Estados Unidos. Es comprensible que los más críticos menosprecien esta original fórmula de realizar una visita oficial sin mantener un mínimo encuentro con el presidente del país visitado. Es poco común y aún menos deseable. Pero si Moncloa convierte un paseo de treinta segundos con Joe Biden en una cumbre bilateral, no resulta extraño que se pretenda transformar la gira de Pedro Sánchez por Nueva York, Los Ángeles y San Francisco casi en una visita de Estado.

Aun así, hay que valorar los contactos establecidos por el presidente con altos directivos de empresas multinacionales muy destacadas y también las numerosas entrevistas que ha concedido a medios relevantes en Estados Unidos. Darse a conocer es esencial, igual que lo es el conocimiento directo y personal. Pedro Sánchez ha pretendido dar la imagen de que España es un país business friendly, con voluntad de atraer inversiones. Y, por fin, lo hace un presidente del Gobierno que habla un inglés fluido, algo que resulta imprescindible. Iba siendo hora.

Pero tenemos un serio problema de país: la intensa división interna sobre nuestra política exterior. A menudo se critica a la oposición, y con buen motivo, si lanza andanadas contra el presidente cuando se encuentra en medio de una negociación en el exterior, por ejemplo, en Bruselas. ¿Qué habría que decir entonces de las palabras de Yolanda Díaz sobre los fondos de inversión americanos, cuando Pedro Sánchez trataba de camelar a sus directivos para que arriesguen su dinero en España? La vicepresidenta segunda se despachó animando a esos inversores a venir a nuestro país, pero con la intención de que paguen más impuestos: «es lo único interesante de esa visita a un gran fondo de inversión», dijo la vicepresidenta segunda. La ministra de Trabajo muestra más interés por recaudar que por facilitar la creación de empleo.

El sector PSOE del Gobierno quiere confiar en que actitudes de este estilo no trasciendan. Y también esperan que en la Casa Blanca y en Bruselas no se enteren de que varios miembros del Consejo de Ministros consideran que el régimen cubano no es una dictadura.