El gafe

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su visita a La Palma
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su visita a La PalmaMoncloa/Borja Puig de la BellacasaMoncloa/EFE

Definitivamente Sánchez es gafe. No es posible que en tan poco tiempo se nos hayan juntado tantas desgracias: la pandemia y su mala gestión; las sucesivas danas, que no paran de causar estragos; la nevada Filomena, que nos ha ocasionado destrozos, contratiempos y alguna que otra pérdida de, cuando menos, un árbol; ahora el volcán palmero que está asolando la que llaman “isla bonita”, dejando en la ruina a todos sus habitantes que ya no tienen nada. Más de cuatrocientas casas arrasadas que suponen la desaparición de posesiones y recuerdos ahora ya irrecuperables. Que obliga a empezar de cero, pero con una mano delante y otra detrás. Y encima la ministra Maroto habla de atractivo para el turismo la belleza salvaje de las diversas coladas de lava ardiendo, tan oportuna como la Calviño que cínicamente asegura que no ha notado un aumento significativo en la factura de la luz. Otra embustera como su jefe político. Lo que ocurre es que estamos rodeados de ciudadanos estúpidos que, sabiendo la verdad, viendo la realidad de las cosas, todavía creen o toleran las mentiras. Como lo de las encuestas de Tezanos que a algunos ya ni nos hacen pestañear por su capacidad para el embuste. Y ahí tenemos a la Merkel, que se va a su casa, se jubila, y todos, aun no siendo ciudadanos alemanes, lamentamos su marcha por ser una gobernante decente, sin mentiras y sin fraudes ni mangancia; sin aprovecharse de su posición privilegiada para gozar de una gran vidorra como Sánchez. Ella no ha ido ni a Doñanas ni a Maretas, ni ha tirado de Falcon para ir a conciertos o eventos privados. Ha sido tan sólida y tan eficaz que de su persona se ha dicho “si se tira a una piscina de pirañas, al poco tiempo solo flotarán en el agua las espinas de las pirañas”. Esa frase me gustaría que la dijeran de mí, aunque mi padre siempre aseguró “Marinita, tú no tienes cuerpo para chaleco”. Pero tengo una pluma, mejor dicho un teclado que me consuela porque en él descargo lo que me exaspera cada semana, y unos amigos que me ríen las gracias, lo cual es muy alentador.

Luego está lo de la torre de Babel que van a montar en el Senado, que además de ser una humillación para el castellano como idioma común a todos los españoles, supone un gasto brutal en traductores de las lenguas cooficiales en los plenos y los escritos. Una bajada de pantalones más que suma el socialismo en su afán por mantenerse en el poder hasta el final. Pero fijémonos en que, sin embargo, no les falta golpe de suerte con los memos de la oposición, que con sus luchas internas están logrando que la ventaja que los iluminaba en las últimas encuestas ya se esté reduciendo por el espectáculo absurdo que dan en las rivalidades de poder cara a la próxima convención del partido, y Ayuso se ha visto obligada a modificar su densa agenda en EE.UU, por cierto mucho más importante en reuniones y visitas que la de Sánchez a quien prefieren ignorar al otro lado del charco. Como también lo ignoraron en su segunda visita a La Palma con los Reyes, donde quedó patente los palmeros quisieron dialogar con los monarcas, no con él.

CODA. Bogotá insulta a los afectados del terrorismo de las FARC, homenajeando al Mono Jojoy, quien ha sido uno de los más sanguinarios asesinos, un ser tan despreciable como Parot a quien también ensalzaron hace pocos días en Mondragón con la anuencia de los socialistas y el aplauso de sus socios comunistas y de Bildu. El vómito es la sensación inevitable ante semejantes ofensas a las víctimas, que todavía lloran la sangre de sus muertos.