Cayetana: leve, fina y mortal

Cuanto mejores son las expectativas en el PP, mayor es el pollo que se monta.

Chapu Apaolaza

En Austria confinaron a los no vacunados y ahora confinarán también a los que se pusieron la vacuna, que por cierto será obligatoria. Me considero un gran defensor de la vacuna, no tanto de que se fuerce a las personas a ponérsela. Cuanto más obligan a la gente a vacunarse, menos se vacunan. Las curvas de la pandemia auguran unas navidades tristes, pero la cuesta de enero te la arregla Chiqui Montero el lunes y si no, la vida sigue adelante. En casa, las niñas ya quieren poner el árbol y mi hijo Javier, que está empezando a hablar, ya ha aprendido a decir ‘pilila’.

Si nos vuelven a confinar, yo me pido Génova, 13; está para entrar a vivir. Álvarez de Toledo ha escrito un libro poniendo a sus compañeros como hoja de perejil. Cayetana es leve, fina y mortal como un Platero inverso. Siempre anda entre el pensamiento liberal y el anillo con cianuro. Un día le pregunté si le interesaba cómo caía a la gente y contestó que no, naturalmente, pero sospecho que sí. Conmigo siempre fue encantadora. Ahora asegura que los diputados populares son unos pelotas que en el grupo de whatsapp del Congreso a todo dicen ‘Ole, ole y ole’, que imagino era exactamente lo que le decían a ella. La crítica dentro de los partidos siempre es sana, pero hay veces que se defiende tanto la discrepancia que se invita a la gente a votar al de enfrente. O al de al lado.

Casado se peleó primero con Ayuso y ahora con Cayetana. Decía Juncal en ‘Juncal’ que “las mujeres se ponen de parte de las mujeres”, aunque para la izquierda una mujer de derechas es considerada un hombre a todos los efectos. Primero, Casado tuvo el beef con Ayuso y ahora esto de Cayetana. También hay lío con Moreno Bonilla. En el PP, cuanto mejores son las expectativas, mayor es el pollo que se monta. En política es cierto el dicho de que cuanto peor, mejor, pero a veces también sucede que cuanto mejor, peor y no me pregunten por qué, pues yo tampoco me lo explico.

La felicidad y sus motivos siempre son asimétricos. A las puertas de una crisis cósmica y asociado con populistas, independentistas y exterroristas, Pedro Sánchez parece Hugh Hefner en la Mansión Playboy un sábado por la noche. Y ganando en todas las encuestas, el PP es ‘Alfonsina y el mar’. Dice José Antonio Montano que hay un lado bueno en la polémica del libro: algún diputado leerá uno.