A por la Décima

Cuentan de un lingüista que estaba gravemente enfermo y se hizo llamar al médico. Éste, tras examinarle, escribió unos garabatos en la receta y dijo a un criado: rápido, vaya a la farmacia a por estas medicinas. El lingüista, indignado, le espetó: máteme con sus medicinas, pero no me mate con solecismos. La RAE define el solecismo como una «Falta de sintaxis; error cometido contra las normas de algún idioma». Mi padre no toleraba que dijésemos «voy a por pan». Sin embargo, el Diccionario panhispánico de dudas, como cortésmente me ha recordado el Departamento de «Español al día» de la RAE, en la segunda entrada de la a, dice: a por. El uso de esta secuencia preposicional pospuesta a verbos de movimiento como ir, venir, salir, etc., con el sentido de «en busca de», se percibe como anómalo en el español de América, donde se usa únicamente por: «Voy por hielo y cervezas a la tienda» (...) En España alternan ambos usos, aunque en la norma culta goza de preferencia el empleo de por: «¿Qué haces ahí? ¡Vete por el medicamento, por Dios!» (...) «–¿Te vas? [...] –Sí, bajo a por tabaco» (...). En realidad, no hay razones para censurar el uso de a por, pues en la lengua existen otras agrupaciones preposicionales, como para con, de entre, por entre, tras de, de por, etc., perfectamente normales. La secuencia a por se explica por el cruce de las estructuras ir a un lugar (complemento de dirección) e ir por algo o alguien («en busca de»), ya que en esta última está también presente la idea de «movimiento hacia». Mi padre se haría un lío hoy si viviera con la nueva ortografía y estas nuevas normas que la RAE trata de imponer. Porque ya no se acentúan ni «solo», ni los pronombres demostrativos «este, ese, aquel»; el prefijo «ex» se escribe junto a la palabra que acompaña si es simple: «expresidente» y, separado si es compuesta: «ex primer ministro». Y suma y sigue, y los plumillas del español no se enteran, y los alumnos de la universidad protestan. Solo me consolaré si, solo, ante un café solo, el Real Madrid gana la Décima.