Certidumbres y maledicencias

Uno tras otro, todos los que tuvieron conocimiento en mayor o menor medida de las actividades que llevaba a cabo Iñaki Urdangarín en el Instituto Nóos van a tener que pasar por el Juzgado de Palma de Mallorca para declarar ante el juez José Castro y contarle lo que ellos sabían de sus actividades económicas y empresariales poco claras y sospechosas. Tras imputar al secretario de la Infanta Cristina, Carlos García Revenga, todo apunta que el siguiente será José Manuel Romero, conde de Fontao, encargado por el propio Rey de averiguar si los rumores que llegaron al Palacio de la Zarzuela en 2006 de que su yerno se estaba lucrando indebidamente eran ciertos o simples maledicencias. El juez lo tiene en estos momentos en su punto de mira para llamarle a declarar por ese papel que desempeñó, aunque ha preferido aplazar la decisión hasta escuchar a Diego Torres para tomar la decisión definitiva. Habrá que esperar, por lo tanto, hasta el próximo día 16 de febrero para saber si el magistrado considera fundamental para la instrucción que el asesor jurídico de la Familia Real le cuente todo lo que pudo averiguar hace seis años sobre la naturaleza ilegal de las actividades del Instituto Nóos al no actuar sus responsables, Urdangarín y Torres, de acuerdo con las normas que rigen a una entidad sin ánimo de lucro.

Es indudable, a estas alturas de la instrucción del caso, que el juez José Castro ha decidido llegar hasta el fondo de todo de lo que pasó y no está por la labor de dejar suelto ni el más corto de los cabos que pueda ofrecer una nueva pista sobre lo sucedido. Otra cosa es la reacción que estas nuevas imputaciones de Castro están produciendo en el seno de la Familia Real, que debe estar en un sinvivir al ver cómo la bomba de relojería en la que se ha convertido la actuación del duque de Palma alcanza ya a personas directamente relacionadas con la Casa del Rey.

Desde el principio de todo este desgraciado asunto, sus altos funcionarios se han pronunciado a favor de que la justicia llegue hasta el fondo. En ello están en el juzgado.