José María Marco

Colegas

Se multiplican los viajes de los dirigentes de Syriza a Bruselas, y mucha gente piensa que aunque el partido de extrema izquierda gane las próximas elecciones griegas, no pondrá en marcha su plan de no pagar la deuda. También resulta inverosímil que aplique su programa de aumentar el gasto público, porque no se sabe de nadie que esté dispuesto a pagárselo. En el caso de la quita de la deuda, la broma le costaría a cada español trescientos euros. Y en el caso del aumento de gasto público, tendríamos que pagar a los griegos aquello que no podemos pagar aquí. En otras palabras, habría que recortar el gasto social español para pagarles su bienestar a los griegos. En esas condiciones, lo que habría que preguntar a los colegas españoles de Syriza, es, primero, en virtud de qué piden a los españoles que pongan trescientos euros de su bolsillo para que los griegos puedan dejar de pagar lo que deben ¿Acaso no tenemos bastante deuda aquí como para tener que asumir la griega? Los colegas de Syriza deberían explicar también qué partidas del Estado del Bienestar de nuestro país piensan suprimir para que los griegos disfruten de unos servicios que aquí no se podrán pagar. En un mundo un poco normal, ningún partido acudiría a las elecciones apoyando lo que los muchachos de Pablo Iglesias están pidiendo que haga Syriza en Grecia. La izquierda española, sin embargo, es distinta. Quizás consiga convencer a su electorado de que es necesario, por el bien de la igualdad, la nueva política y la verdadera democracia que los griegos sigan viviendo a costa de los demás. En tal caso, los demás serían también los votantes de Podemos. Asombra tanto desprendimiento.