Con África

El 25 de mayo de 1963, una treintena de países establecieron en Addis Abeba la Organización para la Unidad Africana con el propósito de afrontar juntos los nuevos desafíos tras los procesos de descolonización. La Unión Africana, ahora con 53 Estados miembros, sucedió a la OUA a partir de julio de 2002, pero el 25 de mayo seguimos celebrando el Día de África. España se suma siempre a esa celebración, por razones de amistad histórica, por estricta vecindad geográfica, por solidaridad con sus proyectos y porque estamos convencidos de que nuestro progreso y bienestar depende también de lo que pase al otro lado del estrecho de Gibraltar.

África es un continente mucho más complejo, diverso, vibrante y rico en matices que lo que el espejo deformado del cliché del África exótica, los planteamientos paternalistas y neocoloniales tan al uso, o las noticias que nos llegan de ese continente, descriptivas de violencia, de pobreza y de hombres y mujeres desesperados que muchas veces pierden la vida solo por querer mejorarla llegando a las costas y fronteras europeas, nos muestran. África es mucho más que todo eso. Porque África es sin duda el lugar del mundo en donde lo que llamamos globalización está teniendo un impacto mayor. Desde mi punto de vista, un impacto para bien de todos los africanos y para esperanza de ellos y de todos nosotros. Sabemos que África es una de las regiones del mundo que más crece (un 6% en 2014 según estimaciones del Banco Mundial). Cuenta con gobiernos que se suceden democráticamente unos a otros y con poblaciones dinámicas y emprendedoras que van engrosando una clase media cada vez más numerosa. El continente dispone de inmensos recursos naturales capaces de constituir el nuevo granero alimenticio y energético del planeta y una riqueza cultural crecientemente reconocida e inspiradora. Lo más importante es que África se sabe y se quiere dueña de su propio destino y está asumiendo la responsabilidad sobre su presente y su futuro construyendo tanto su propia arquitectura de paz y seguridad como su integración continental y regional como vectores de crecimiento y desarrollo. África es un continente que se ayuda a sí mismo, que emplea productivamente las remesas de sus emigrantes y que está desarrollando la cooperación Sur-Sur. La prometedora evolución de muchos países de África está conduciendo, paulatina pero decididamente, a una nueva etapa de relaciones en la que la participación de las empresas privadas, el comercio y la inversión están constituyendo el cimiento fundamental sobre el que se asientan las expectativas del continente de consolidar su estabilidad, el crecimiento y el desarrollo. España comprende bien la magnitud del desafío. Por ello, estamos presentes y consideramos a África un socio estratégico, un igual que nos ayuda a identificar problemas y a aportar soluciones.

España tiene representación diplomática en 31 países africanos y oficinas económicas y comerciales en 11. África es el principal destino de nuestra cooperación para el desarrollo. En los últimos 10 años hemos destinado a África Subsahariana más de 6.300 millones de euros y más de 1.600 al norte de África. Nuestras exportaciones en 2013 duplicaron las de 2007 y nuestras empresas exportan hoy más a África que a América Latina. Apoyamos a nuestras empresas para que inviertan en África y trabajen con socios africanos. Las empresas españolas son líderes mundiales en algunos sectores clave para la prosperidad económica de África y poseen una amplia experiencia en la gestión de fondos de la Unión Europea. Ambos elementos constituyen una perfecta combinación que puede ser aprovechada por numerosos países africanos.

España apoya activamente la paz y la seguridad en el Continente. Somos el país con el número más elevado de efectivos en la misión de la Unión Europea en Mali, estamos en Níger, en Somalia, en la República Centroafricana y luchamos contra la piratería en la «operación Atalanta». Promovemos la prevención de conflictos y recientemente hemos puesto en marcha junto con Marruecos una Iniciativa de Mediación para el Mediterráneo. Conscientes de la importancia de acompañar los procesos de gobernanza democrática, en 2012 iniciamos el Programa Masar en el norte de África y pronto lanzaremos el Programa APIA, para promover políticas inclusivas en África subsahariana. Contamos con instrumentos de diplomacia pública, como la Casa África, la Casa Árabe y la Casa del Mediterráneo, para profundizar el conocimiento mutuo. Nuestros vínculos y compromiso con el continente se verán reforzados con el mayor conocimiento y comprensión de África por la sociedad de nuestro país.

En la Unión Europea, España ha impulsado numerosas iniciativas, como la Estrategia para el Sahel o la Estrategia para el Golfo de Guinea. En 2007-2013 aportamos el 7,85% de los fondos al X Fondo Europeo de Desarrollo (FED) y aportaremos el 8% al XI FED (2014-2018). También participamos activamente en los procesos de negociación para la firma de Acuerdos de Asociación Comercial.

Hemos promovido políticas en el ámbito migratorio como el Enfoque Global de la Migración de la Unión Europea y estamos involucrados en todos los procesos dedicados a ordenar los flujos migratorios, como el Proceso de Rabat, las Asociaciones de Movilidad o el Partenariado UE-África sobre Migración, Movilidad y Empleo. Trabajamos con una visión global y equilibrada, buscando el interés de los países de origen y de destino. En este ámbito somos un referente. Estamos haciendo mucho, pero España está dispuesta a ir más allá. Si en el bienio 2015-2016 ocupamos un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, sabremos ser los mejores embajadores de África.

España sabe bien que el continente africano es hoy dueño de su escritura e inventa su propia narración. Basta con escuchar, y ayudar.